La investigación en envejecimiento afirma que los mayores a partir de los 65 años no pierden autonomía por la edad, sino por la falta de actividad física y la pérdida de movilidad y fuerza que limitan su día a día
La evidencia científica señala que la pérdida de autonomía en mayores de 65 años está más relacionada con la reducción de la actividad física que con el envejecimiento en sí.

