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Nerea, 27 años, albañila: "Estudié Medicina pero ganando 32 euros la hora, me compensa trabajar en la obra"

Su idea es seguir trabajando en la obra hasta que se presente al MIR por lo menos.

una albañila cogiendo ladrillos
Una albañila aleatoria trabajando en la construcción |Envato
Antonio Montoya
Fecha de actualización:

La construcción es uno de los sectores que más está sufriendo la falta de relevo generacional, de entre todos los oficios tradicionales, en parte también porque se necesitan construir más viviendas en España y por tanto sigue siendo uno de los ámbitos laborales que más trabajo da. De ahí que cada vez veamos más migrantes trabajando en la obra y que casos como el de Andrés Tavera o Albino sean ya habituales a lo largo y ancho del territorio español.

Si a esto se suma la poca presencia de mujeres en la construcción, solo son el 8,9% de los albañiles en España según datos del Observatorio Industrial de la Construcción, la escasez de trabajadores en este sector se entiende a la perfección. Pero como en la mayoría de los trabajos, siempre hay algunas excepciones, y una de ellas es la de Nerea, una joven albañila de 27 años que prefiere trabajar en la obra incluso habiendo estudiado Medicina.

Nerea estudió Medicina, una de las carreras universitarias que necesitan mayor nota en la PAU, pero quiso dejarlo a un lado por un tiempo antes de especializarse con la idea de viajar a Australia. Allí ha trabajado en distintos empleos, desde la hostelería hasta la construcción. Esto le abrió la mente de cara a descubrir nuevas vocaciones y habilidades propias.

Convertirse en albañila no fue sencillo para Nerea. De hecho, cuenta que el primer muro se lo encontró incluso antes de ponerse el casco. "Cuando saben que soy mujer, muchas veces la conversación se corta", explica al hablar de los procesos de selección.

Ella no esconde que al principio le costaba más o que cometía errores, pero lo tiene claro. No era una cuestión de género, sino de falta de experiencia. "Si soy lenta no es por ser mujer, es porque soy principiante", insiste.

Su reflexión pone el foco en uno de los prejuicios que todavía pesan dentro de la construcción, el de pensar que el rendimiento depende de si quien trabaja es hombre o mujer. Para Nerea, lo importante es aprender, practicar y tener actitud. "Si tienes ganas, acabas haciéndolo bien. Da igual si eres hombre o mujer", añade.

Un sector donde todavía faltan mujeres

La construcción sigue siendo un sector muy masculinizado. Durante años, los estereotipos, las barreras culturales y también algunas condiciones laborales han hecho que muchas mujeres lo tuvieran más difícil para entrar.

El dato del 8,9% refleja bien esa realidad, sobre todo si se compara con otros ámbitos en los que la presencia femenina ha aumentado mucho en las últimas décadas.

Ahora, la falta de mano de obra está obligando a mirar el sector de otra manera. Cada vez más empresas y organismos ven la incorporación de mujeres como una vía para cubrir vacantes, renovar plantillas y abrir la puerta a nuevos perfiles.

Aun así, historias como la de Nerea dejan claro que todavía queda camino por recorrer. No solo a la hora de conseguir un empleo, también en el trato durante las entrevistas y en el día a día dentro de la obra.

Sueldos mucho más altos

Uno de los puntos que más sorprende de su experiencia es el salario. Nerea asegura que en Australia los sueldos en la construcción están muy por encima de los que se pagan en España.

Según cuenta, gana unos 32 euros brutos la hora, aunque hay trabajadores que llegan a cobrar 50 euros por hora. Una diferencia que ayuda a entender por qué muchos jóvenes deciden marcharse una temporada fuera para trabajar y ahorrar.

"Son profesiones cercanas a mi familia y quería probarlas", comenta. Para ella, esta etapa no solo le está permitiendo ganar dinero, también le ha servido para salir de su zona de confort y aprender habilidades nuevas.

En sus redes sociales habla de su trabajo, de la vida en Australia y de los pasos que pueden seguir quienes estén pensando en probar suerte en el extranjero, sirviendo de ayuda para cualquiera que esté pensando en dar este gran paso.

Eso sí, aunque no le ha disgustado trabajar como albañil, ella no quiere olvidarse de la medicina. Su idea es volver a España más adelante y preparar el MIR para poder ejercer como médica.