El de camionero sigue siendo uno de los oficios tradicionales con mayor falta de personal en España en la actualidad. Igual que pasa con sectores como la construcción o la fontanería, se trata de una de esas profesiones duras donde apenas hay relevo generacional y que, por sus condiciones, no todo el mundo quiere dedicarse.
Asimismo, otra barrera enorme frente a los trabajos tradicionales de oficina, y que suele echar para atrás a la juventud, es la gran inversión económica inicial que requiere. No solo hablamos de pagar y aprobar el carnet especial de camión, sino también del enorme gasto que supone comprar un camión propio para poder trabajar como autónomo.
A pesar de todo esto, siempre hay excepciones que rompen un poco con lo establecido. Ese es el caso de Flori Iakab, una joven de 24 años que conduce sin miedo un camión de 40 toneladas recorriendo media Europa junto a su pareja, Gabi Negoescu.
Rompiendo estereotipos en la carretera
Aunque la imagen típica de este sector sea masculina, las cosas están cambiando. "Sí, todavía somos pocas mujeres en este mundillo, pero cada vez hay más. Creo que con el paso de los años será algo que se va a normalizar", afirma Flori.
Confiesa que no fue fácil dar el paso, ya que el respeto que impone un camión a la hora de llevarlo es grande. "Me saqué el carnet para estar junto a Gabi en el camión, pero tengo que admitir que al principio me daba mucho miedo, hasta me temblaban las pestañas", cuenta la joven. Además, admite que cuando iba a ayudarlos a colocar las cosas para salir de viaje, le temblaban las piernas.
Sin embargo, a pesar de algún comentario machista esporádico, también se lleva grandes alegrías por la carretera. Así recuerda una anécdota muy especial en Valencia: "En un semáforo, una mujer que iba en un coche me miró y me dijo: “Ay, ¿pero tú qué haces?” Yo le respondí: “Pues conducir”, y ella exclamó: “¡Madre mía, olé tú, olé tú!”. Te sientes orgullosa, porque era una señora mayor que, en sus tiempos, quizá ni siquiera tenía derecho a trabajar, y mucho menos en un sector tradicionalmente masculino".
Sueldos y ahorros que compensan la dureza
Pero si algo de verdad le renta de estar trabajando en la carretera es lo que gana y lo que le permite comprarse. "Si calculamos horas trabajadas por dinero ganado diría que salimos perdiendo, pero si nos fijamos en cuánto entra a final de mes, sí que te digo que se gana un buen dinero", aclara Flori.
Y es que, organizándose bien y reduciendo gastos como comer fuera, los ahorros se disparan. "Una pareja que va junta y no tiene mucho gasto y muchas responsabilidades, en tres años se puede comprar una casa", asegura ilusionada.
Entonces, para ella, el trato está claro y compensa con creces. "Es mejor sacrificar dos o tres años y poder tener una casa, que estar 30 o 40 años en un trabajo que ni te gusta ni te da grandes ingresos. Y no solo es camión y más camión. Nosotros también aprovechamos momentos que no hay que conducir para hacer algo de turismo", concluye, demostrando que con ganas y actitud se le puede sacar el máximo partido a cualquier profesión.

