Encontrar un soldador que tenga la formación suficiente para trabajar en un taller de carpintería metálica o en cualquier otro puesto industrial, a día de hoy, no es nada fácil. Y si no que se lo digan a Blas Martín, soldador y dueño de un taller, que ya se quejaba de que los jóvenes no están dispuestos a esperar a tener el aprendizaje suficiente para poder cobrar más y que esa falta de paciencia hace que nadie quiera trabajar como soldador.
Talleres, empresas del metal y constructoras llevan años avisando de que cada vez resulta más complicado incorporar personal especializado. La jubilación masiva de los profesionales que llevan más años, así como la falta de relevo generacional, están provocando que cada vez falten más soldadores y carpinteros metálicos en España.
Algo similar a lo que ocurre en otras profesiones de toda la vida como fontanero o electricista. Sergio Bog, un carpintero metálico con más de 30 años de experiencia, conoce a la perfección esta realidad desde su taller en Torrevieja (Alicante) y ha querido hacer un llamamiento para que la gente se vuelva a interesar por esta profesión, así como ha mostrado las dificultades relativas a la falta de personal que le han llevado incluso a tener que automatizar su negocio.
En una entrevista en el canal de Youtube de Sector Oficios, el experto contó lo que le ha ido deperando la vida desde que decidió hacerse soldador, empezando desde muy niño en el negocio de su padre. Sin embargo, sus comienzos no resultaron nada sencillos por la negativa de su entorno a enseñarle el oficio. "No me dejaban soldar. Yo siempre le daba la... 'chico, me tienes que enseñar a soldar', 'es que a mí nadie me ha enseñado'", recordó Sergio sobre la frustración que sentía en la empresa familiar.
Un aprendizaje a escondidas y el salto a la independencia
En vez de rendirse y dedicarse a otra cosa, el joven alicantino aprovechó cada descuido de sus hermanos mayores para practicar por su cuenta. "¿Qué hacía yo? Pues dejarme lo que estaba haciendo, enchufar la máquina y a darle al gatillo, a probar a hacer agujeros", confesó entre risas.
Ese espíritu autodidacta y su inmensa constancia le permitieron progresar a una velocidad de vértigo, logrando que con apenas 17 o 18 años ya fabricara "portones de edificio" de gran envergadura. Finalmente, a los 23 años, decidió irse de casa y dar el paso a montar su propia cerrajería, rescatando máquinas que hoy, más de dos décadas después, todavía siguen funcionando en su nave.
En la actualidad, Sergio gestiona un próspero negocio en solitario, con una inmensa cartera de clientes extranjeros que le permiten mantener un flujo de encargos constante. Sin embargo, sufre a diario la enorme crisis de talento que azota a la herrería. "El problema que hay ahora que no hay soldadores, no, la gente no quiere dedicarse a esto, o mucha no quiere dedicarse a esto, estás hasta arriba", lamentó el profesional.
Pese a que esta alta demanda le permitiría el lujo de seleccionar trabajos, la escasez de operarios le empujó a buscar alternativas tecnológicas. "Por eso no tengo trabajadores, por eso tengo máquinas", sentenció con total franqueza, justificando que los costes laborales no le salen a cuenta.
El escaparate de las redes sociales para el mercado internacional
Sin duda, otra de las cosas que le ayudó a mantenerse en el negocio y a que siguiera siendo rentable fue ponerse al día en el tema digital y en la tecnología asociada a su sector. Como el 95% de sus clientes eran de origen británico, belga o noruego, muchos desconfiaban de los plazos de entrega, creyendo que él era un simple intermediario. Para demostrar que esto no era así, Sergio comenzó a grabar su proceso de trabajo. "Digo, pues ¿cómo le puedo yo mostrar a esta gente que lo hago yo, que vean que lo... pues empecé a hacer vídeos", explicó el alicantino.
Lo que empezó como una sencilla herramienta comercial para su clientela extranjera, se transformó en un fenómeno viral. Subió un vídeo fabricando una puerta de arco y la respuesta fue abrumadora: "Se disparó y en cosa de un mes un millón, millón y medio. A día de hoy creo que tiene 3 millones", detalló asombrado. Por todo ello, el veterano operario animó a los jóvenes a aprovechar toda esta información gratuita que circula por internet para enamorarse de un oficio que, a día de hoy, garantiza un futuro laboral indiscutible.

