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El Gobierno mantiene el ‘apagón nuclear’ para 2035 a pesar de ampliar la actividad de Almaraz

El Ministerio de Transición Ecológica ha explicado que la ampliación de la vida útil de la central nuclear no va a cambiar los planes previstos por el Gobierno.

Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, serio
Pedro Sánchez durante la rueda de prensa en la que realizó balance del curso político. |Europa Press
Berta F. Quintanilla
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El Gobierno anunció recientemente el aplazamiento del cierre de la central nuclear de Almaraz autorizando su funcionamiento hasta 2030, lo que ha desatado críticas por parte de sectores como los ecologistas e incluso discrepancias con miembros de la coalición como Sumar, partido en que militan Yolanda Díaz (ministra de Trabajo y Economía Social), Mónica García (ministra de Sanidad) y Ernest Urtasun (ministro de Cultura). 

El Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico ha explicado que ampliar la vida útil de la central de Almaraz hasta 2030 no quiere decir que se vaya a cambiar el calendario previsto para clausurar el resto de instalaciones nucleares que hay en España

La renovación de las autorizaciones para las unidades I y II se aplica sólo a la central extremeña y según fuentes del departamento de Sara Aagesen citadas por Europa Press, la medida no va a cambiar la fecha que se ha acordado para el cese definitivo de la actividad nuclear que sigue manteniéndose en 2035.

Este calendario fue aprobado en 2019 por parte de Enresa y las compañías propietarias de las centrales y se contemplaba el cierre en 2027 de la primera unidad de Almaraz y terminaba con la de Trillo en 2035. Ahora, Almaraz va a dejar de funcionar en 2030, el mismo año en que se espera el cierre de Ascó I y Cofrentes.

Un aplazamiento que se debe a la inestabilidad energética 

El aplazamiento se debe a que en Almaraz se dan las tres condiciones que pide el Gobierno, como ha explicado la ministra de Transición Ecológica, y estas son la de mantener la seguridad de las personas (sean trabajadores o no), no comprometer el suministro eléctrico y no generar coste alguno para los ciudadanos. 

El Consejo de Seguridad Nacional, por su parte, ha comprobado el correcto funcionamiento de las instalaciones y que se cumplen los niveles de seguridad radiológica, aunque ha impuesto varias condiciones para que la central pueda seguir en marcha. 

Por parte del Ejecutivo se ha recalcado que ninguna de las empresas propietarias va a recibir rebajas fiscales y tampoco dinero a cambio, a pesar de que habían pedido una bajada en los impuestos. Se relaciona esta decisión con las circunstancias extraordinarias que están aconteciendo tanto con la invasión rusa a Ucrania como con el conflicto en Oriente Medio. 

Central nuclear de Almaraz. | Wikipedia

Esto genera una volatilidad en los mercados, especialmente en el de la energía, con el encarecimiento del petróleo y, por ende, de los carburantes y la electricidad. Las mismas fuentes del ministerio a las que ha tenido acceso Europa Press señalan que “hay una situación energética internacional que es excepcional y sobrevenida, que está generando un escenario de elevada volatilidad y precios altos de combustibles fósiles cuya duración es imposible de prever”. 

Y si se mantiene Almaraz abierta durante estos tres años más, podría ayudar a paliar la subida de estos combustibles fósiles y ayudar a contener determinados episodios de precios altos.

La central de Trillo, la última en clausurarse

El Gobierno ha insistido en que lo que ha pasado en Almaraz no va a extenderse automáticamente a las demás centrales nucleares. El objetivo sigue siendo el de completar el cierre del parque nuclear español en 2025, cuando se prevé que finalice la actividad en Trillo. Aseguran que la estrategia de impulsar las energías renovables permanece sin cambios, que según sus cálculos, mantener Almaraz hasta 2030 va a reducir la cuota renovable prevista para ese periodo en un punto porcentual.

El Ministerio considera que este efecto es limitado y no altera de modo significativo el proceso de transición energética. Las renovables han mejorado la competitividad española, protegiendo a los consumidores frente a las subidas de los combustibles fósiles y atrayendo nuevas inversiones industriales. 

“Nuestra hoja de ruta es clara, igual que lo ha sido todos estos años. El Gobierno va a seguir impulsando una agenda de apuesta sin precedentes por las renovables porque sabemos que es nuestra principal marca de competitividad, autonomía estratégica y modernización de la economía”, señalan desde el departamento de Aagesen.