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María, autónoma y gerente de dos gasolineras: “Estoy aquí desde las 7:30 hasta las 14:30, pero luego llego a mi casa y no paro. Los autónomos no tenemos horario ni calendario”

Explica a NoticiasTrabajo que su jornada no acaba al salir de la estación, ya que sigue pendiente del teléfono, los trabajadores y cualquier incidencia.

María autónoma y gerente de dos gasolineras
María, autónoma y gerente de dos gasolineras |NoticiasTrabajo
Fernando García Ferrer
Fecha de actualización:

Tener un negocio propio no siempre significa trabajar solo durante las horas que se está físicamente en él. María Yélamos lo sabe bien. Tiene 25 años, es autónoma y gestiona dos gasolineras familiares en Almería, una en El Solanillo y otra en San Agustín. Aunque su jornada empieza temprano, no termina cuando se marcha de la estación de servicio.

Cuando sale de la gasolinera, sigue pendiente del teléfono, de los trabajadores, de los proveedores, de la administración y de cualquier problema técnico que pueda surgir durante el día. “Si no estoy físicamente, estoy mentalmente”, explica a NoticiasTrabajo. Para ella, esa es una de las partes más claras de ser autónoma. “Los autónomos no tenemos horario ni calendario”, afirma.

“Esto no para” sea la hora que sea

María llega normalmente a la gasolinera sobre las 7:30 de la mañana y lo primero que hace es preguntar a sus trabajadores “cómo están y qué necesitan”. Después revisa el combustible, organiza pedidos, comprueba la tienda, mira las máquinas, los lavaderos, los niveles de producto y cualquier incidencia que pueda afectar al funcionamiento del negocio. Además, revisar el combustible es una de las tareas más importantes del día, porque las subidas de precio también afectan a las gasolineras antes de vender al público.

En su caso, las estaciones funcionan con personal desde las 6:30 de la mañana hasta las 22:30 de la noche, pero también cuentan con autopago fuera de ese horario. Por eso, aunque no haya empleados en ese momento, el negocio sigue abierto de alguna manera. “Cualquier problema, hay que estar operativa siempre”, cuenta María, que asegura que tiene que tener el teléfono en sonido porque “cualquier cosa puede pasar”, desde un fallo informático hasta un problema con los surtidores o una incidencia con un trabajador.

Esa disponibilidad constante es una de las cargas que más se identifica con el trabajo del autónomo. “Cuando tú tienes tu negocio, tú tienes algo que te importa, tú tienes un negocio que no para, pues al final no estás descansando”, señala.

De la gasolinera a casa, pero sin desconectar

María calcula que “físicamente” puede estar en las gasolineras y en la oficina desde las 7.30 hasta las 14.30 aproximadamente. Sin embargo, “luego yo llego a mi casa y en mi casa no paro. Esto no para”, afirma, asegurando que, si también se cuenta todo ese trabajo que hace después, “yo creo que puedo estar liada todo el día”, reconoce.

Esa carga no se limita solo a atender llamadas. También hay correos electrónicos, facturas, albaranes, liquidaciones, pagos, incidencias con proveedores, peticiones de clientes y gestiones administrativas. María explica a NoticiasTrabajo que todo lo que ocurre en el día a día de la gasolinera después tiene que cuadrar en la oficina.

Por eso habla de la administración como el cerebro del negocio. Allí revisa papeles, correos, facturas y cualquier cuestión que haya surgido en las estaciones. Para ella, “como una empresa no tenga una buena contabilidad y una buena administración, tu negocio está perdido”.

La carga mental de ser autónoma y estar siempre alerta

La joven reconoce que la mayor dificultad está en tener que estar pendiente de todo. El personal, los problemas técnicos, los pedidos, los proveedores y los clientes forman parte de una rutina que exige paciencia y capacidad para resolver rápido. “Hay que estar muy encima de las cosas, muy encima”, afirma.

También explica que, si la llaman a las ocho de la tarde, lo primero que piensa es que algo ha pasado con el ordenador o con algún sistema de la gasolinera. Aun así, asegura que no lo vive como un dolor de cabeza porque le gusta su trabajo. “Para mí, mi dolor de cabeza durante el día a día no es ninguno porque me gusta mi trabajo”, dice. Eso no significa que no haya problemas, sino que los asume como parte del negocio.

María también reconoce que no siempre es fácil faltar y admite que le preocupa pensar que algún día se puede poner enferma o tener un imprevisto, ya que, aunque tiene ayuda, asegura que hay tareas que no puede delegar por completo. “Lo que hago, no puede hacerlo nadie”, explica. Para María, ser autónoma implica vivir pendiente de un negocio que es suyo y que le importa. “Los autónomos no tenemos horario ni calendario”, insiste.

Este artículo forma parte de ‘Un día trabajando…’, la serie de NoticiasTrabajo en YouTube en la que nos adentramos en distintas profesiones y sectores para conocer cómo es una jornada laboral desde dentro, sus condiciones y los aspectos menos conocidos de cada oficio.