Cada vez más personas acuden a clínicas de medicina estética para hacerse tratamientos de labios, pómulos, neuromoduladores o ácido hialurónico. Sin embargo, detrás de cada intervención hay una parte médica, una valoración previa, material sanitario, productos específicos y también una estructura de gastos que no siempre se ve desde fuera.
Arturo trabaja como médico estético y colabora varios días a la semana en una clínica. Aunque no acude todos los días, explica que suele concentrar las citas en jornadas largas, que pueden empezar sobre las 9.30 de la mañana y terminar muy tarde cuando se acumulan pacientes, revisiones o valoraciones de última hora.
Una de las preguntas más habituales en este tipo de profesiones es cuánto puede facturar un médico estético en un día. Arturo da una cifra aproximada, pero insiste en que se trata de facturación bruta, no de sueldo ni de beneficio neto. “La facturación bruta es sobre 5.000 al día”, señala a NoticiasTrabajo.
Tratamientos de 300 euros y muchos gastos detrás
Arturo explica que esa cifra puede variar mucho según el tipo de jornada. No todos los días están llenos de tratamientos nuevos, ya que “hay muchos días que son para revisiones”, según explica, que además no se cobran aparte, sino que “están incluidas en el tratamiento”.
Por eso insiste en que no se puede interpretar la facturación diaria como dinero limpio para el profesional. En medicina estética hay gastos importantes, especialmente cuando se trabaja con productos de calidad y con todas las garantías sanitarias.

“Ten en cuenta que el gasto de productos es importante y cuando son de calidad son muy importantes”, explica Arturo. Como ejemplo, habla de un tratamiento de labios que en su caso tiene un precio de 300 euros y solo el producto utilizado puede rondar los 100 euros.
A eso hay que sumar el IVA. “La medicina estética conlleva IVA, un 21%”, recuerda. Además, el profesional debe asumir otros gastos ligados a su actividad, como colegiación, seguro, responsabilidad civil, material sanitario y formación.
Arturo pone como ejemplo un tratamiento de labios, que en su consulta cuesta 300 euros, pero de esa cantidad hay que descontar el coste del producto, el IVA y el resto de gastos profesionales. “Al final hay que pagar muchas cosas: colegiación, seguro, responsabilidad civil…”, señala. Por eso asegura que, aunque desde fuera pueda parecer que el margen es muy alto, la realidad es distinta cuando se tiene en cuenta todo lo que hay detrás.
“Hay muchísimas cosas, luego no queda tanto”, afirma a NoticiasTrabajo. En su caso, además, destaca la importancia de trabajar con laboratorios oficiales y productos con trazabilidad. Cada producto llega con su lote, número de serie, fecha de caducidad y etiquetas para poder registrar el tratamiento en la historia clínica del paciente.
Para Arturo, esa parte es clave porque en el sector también existen falsificaciones y ofertas demasiado bajas que, a su juicio, deberían hacer desconfiar. Por eso defiende que el producto se abra delante del paciente y que quede constancia de lo que se ha utilizado.
Jornadas largas y tratamientos diferentes
El número de pacientes que puede atender en un día depende del tipo de tratamiento. Si son procedimientos más largos o tratamientos integrales, puede hacer alrededor de 10 o 12. En jornadas con tratamientos más pequeños, como labios, nariz o neuromoduladores, explica que en épocas de mucha demanda han llegado a atender hasta 30.
Aun así, no todas esas citas implican la misma facturación. Algunas son primeras consultas, otras revisiones y otras tratamientos completos. También hay épocas con más demanda, como antes del verano, comuniones o Navidad, en las que amplían horario para poder atender a más pacientes.
Arturo insiste en que la medicina estética no consiste solo en pinchar y cobrar. Antes hay que valorar al paciente, escuchar qué le preocupa, hacer fotografías de control, preparar el producto, aplicar el tratamiento y explicar las pautas posteriores.

En uno de los tratamientos que muestra durante el reportaje, el procedimiento cuesta 300 euros. Tras terminar, recuerda a la paciente que durante las primeras horas debe evitar tumbarse, tocarse la zona, hacer deporte intenso o exponerse a situaciones que puedan provocar sudoración o calor.
Por eso, cuando habla de los 5.000 euros de facturación bruta en un día, Arturo recalca que esa cantidad no refleja lo que finalmente queda como beneficio. Es una cifra de ingresos antes de descontar productos, impuestos, seguros, material, obligaciones profesionales y revisiones incluidas.
Este artículo forma parte de ‘Un día trabajando…’, la nueva serie de NoticiasTrabajo en YouTube en la que nos adentramos en distintas profesiones y sectores para conocer cómo es una jornada laboral desde dentro, sus condiciones y los aspectos menos conocidos de cada oficio.

