Tener una mascota en una vivienda de alquiler puede convertirse en un problema cuando el casero no está de acuerdo con que el animal viva en el inmueble. Es lo que le ocurrió a un inquilino de Tasmania (Australia), que pidió permiso para quedarse con una gata rescatada de seis meses y terminó en juicio después de que se negara a autorizarlo.
El inquilino pidió poder tener al gato en la vivienda que estaba situada en una comunidad de vecinos en la que había otras cuatro casas. Según la información publicada por el medio ABC News, después de que el casero se negara a darle permiso para tener el animal en el piso, el inquilino acudió a los tribunales.
Durante el juicio, el casero alegó varios motivos para su negativa; el primero de ellos es que la vivienda estaba en una zona de mucho tráfico, que no disponía de espacio exterior y podía suponer un riesgo para el animal. Pero la justicia considera que estas preocupaciones eran “totalmente especulativas”, ya que el inquilino había explicado que pretendía mantener a la gata dentro de casa.
La comunidad de propietarios ya había prohibido que tuviera el gato
Pese a que los argumentos del casero no eran suficientes para el tribunal, había otro motivo, que sí tenía peso para prohibir que el inquilino tuviera un gato en la vivienda, y eran las normas de la comunidad de vecinos, que establecían de forma específica que ningún animal podía permanecer en los pisos sin una autorización previa y por escrito de la junta.
Además de pedir permiso al casero, el inquilino también lo solicitó a la comunidad y el administrador, actuando en nombre de la junta de propietarios, rechazó la petición.
Por este motivo, aunque el casero autorizara finalmente al inquilino a tener el gato, esta decisión no tendría “ningún efecto práctico”, porque la comunidad ya había denegado el permiso.
El tribunal reconoció incluso que, de haberse tratado únicamente de las objeciones planteadas por el propietario, habría considerado injustificada su negativa. “Si esos fueran los únicos problemas, consideraría que la negativa a dar el consentimiento fue irrazonable y que el demandado puede mantener a Periwinkle en las instalaciones”, recoge la resolución.
Sin embargo, al existir una prohibición de la comunidad de propietarios, concluyó que el casero tenía motivos razonables para rechazar la petición del inquilino, por lo que finalmente este no podrá mantener al animal en la vivienda.
¿Puede en España la comunidad de vecinos prohibir tener mascotas en las viviendas?
En el caso de que esto hubiera ocurrido en España, el administrador de fincas Alex Nasu, explicó a través de sus redes sociales que “una comunidad de propietarios no puede prohibir en sus estatutos a los propietarios tener animales”, pero que la cosa cambia si se trata de un piso alquilado.
En el caso de que la vivienda sea alquilada, aunque la comunidad no pueda prohibir tener animales dentro del piso, el casero sí que puede negarse. “Otra cosa distinta es que tú en el contrato de alquiler acuerdes con el propietario del piso, que no se pueden tener animales en la vivienda”, explica el experto.
A nivel comunidad, las únicas prohibiciones que puede realizar la comunidad son las relacionadas con las zonas comunes, donde sí que se pueden establecer limitaciones como espacios a los que no puedan acceder, o tengan que hacerlo de una manera determinada.

