Cada año, miles de personas emprenden la peligrosa ruta migratoria del Mediterráneo con la esperanza de encontrar una oportunidad que sus países de origen no les ofrecen. La historia de Mohamed Saliou, conocido como Moha, muestra el camino de un joven que llegó a España siendo menor de edad y que, años después, trabaja en un hospital mientras se prepara para estudiar Medicina.
Moha tenía 15 años cuando abandonó Guinea Conakri y se embarcó en una patera rumbo a España. Lo hizo solo, consciente del riesgo que asumía, convencido de que en su país no tenía oportunidades para construir un futuro. Ocho años después, con 23 años, trabaja como auxiliar de enfermería en un hospital de la provincia de Almería y prepara el acceso a la universidad con el objetivo de estudiar Medicina. “Nadie elige dónde nace”, señala en una entrevista para NoticiasTrabajo.
Su historia refleja el recorrido de muchos menores migrantes que llegan a España sin referentes familiares y deben afrontar un proceso de integración marcado por las dificultades administrativas, educativas y sociales.
Cómo fue la travesía en patera
“En la patera nadie habla de gran cosa, solo se habla de miedo. Fue infernal. Lo peor es que no sabes cuándo vas a llegar al destino. Cada uno reza por sí mismo hasta que llegamos”, explica, asegurando que, durante el trayecto, pasaron un día entero en el mar sin agua ni comida. Cuando finalmente alcanzó la costa española, el alivio sustituyó a la incertidumbre. “Tanto sufrimiento había merecido la pena”, recuerda.
Sin embargo, la llegada fue solo el comienzo de un proceso de adaptación. Instalado en un centro de menores del municipio almeriense de Padules, tuvo que aprender un idioma que desconocía y adaptarse a un sistema educativo completamente distinto. Aunque disponía de apoyo mediante un traductor, decidió aprender español por sus propios medios para acelerar su integración.
Tras cursar tercero y cuarto de Educación Secundaria Obligatoria, continuó su formación como auxiliar de enfermería. Las prácticas profesionales le permitieron acceder a un puesto de trabajo en el mismo hospital donde se había formado, una oportunidad que hoy compatibiliza con nuevos estudios en prótesis dental y con la preparación de la prueba de acceso a la universidad.
Su objetivo es convertirse en médico. La motivación, según cuenta, nace de la realidad sanitaria de su país de origen. “En mi país hay gente que muere sin tener asistencia sanitaria porque no tienen dinero”, asegura, haciendo hincapié en que esa experiencia personal le llevó a orientar su carrera hacia el ámbito de la salud con la intención de ayudar a quienes más lo necesitan.
La integración y las barreras sociales
A pesar de su trayectoria, Moha considera que el color de su piel sigue condicionando la percepción que parte de la sociedad tiene sobre determinados perfiles profesionales. “Es muy raro ver a una persona negra trabajando en un hospital español”, sostiene, aunque asegura que esa circunstancia no ha frenado sus aspiraciones ni su voluntad de seguir formándose.
Moha defiende que el esfuerzo y la preparación pueden abrir oportunidades con independencia del origen. “La empresa necesita gente que tenga ganas de trabajar y si alguien tiene ganas de trabajar, va a llegar a todo”, concluye.

