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Un heredero devuelve dos libros a la biblioteca con 64 años de retraso y calculan que la multa podría ascender a 2.590 euros

Los ejemplares debían haberse devuelto en marzo de 1962 y aparecieron entre una antigua colección de libros heredada por un particular.

Estanterías de una biblioteca
Estanterías de una biblioteca |Envato
Lucía Rodríguez Ayala
Fecha de actualización:

Hacerse socio de una biblioteca tiene la ventaja de poder disponer de infinidad de libros a un precio muy reducido; eso sí, hay que recordar devolverlos a tiempo, ya que hacerlo fuera de plazo, en algunos casos, puede dar lugar a penalizaciones. Aunque de estas se ha librado un heredero, que encontró entre los bienes heredados dos libros de la Biblioteca Pública de Richland en Estados Unidos, que debían haberse devuelto hacía 64 años y cuya multa por hacerlo tarde, según el bibliotecario, podría haber sido de 3.000 dólares, unos 2.590 euros.

Según se detalla en la información publicada por Northwest, cuando el heredero recibió los bienes, encontró los libros en una caja y, al abrirlos, compró que eran de la biblioteca pública y que además todavía tenían dentro las tarjetas con las fechas de préstamo de la biblioteca dentro de unos pequeños sobres marrones pegados a las portadas.

Se trataba de dos biografías de Henry Ford de más de 600 páginas, y ambas deberían haberse devuelto el 17 de marzo de 1962, pero permanecieron fuera de la biblioteca durante más de seis décadas.

Calculan una multa de unos 2.590 euros

El director de la Biblioteca Pública de Richland, Chris Nulph, explicó que uno de los libros acumulaba 63 años y 11 meses de retraso, mientras que el otro llevaba 64 años y nueve días fuera de plazo, convirtiéndose en el mayor retraso conocido por el centro.

Antes de la aparición de estos ejemplares, el libro que más tiempo había tardado en volver a la biblioteca probablemente había sido devuelto poco más de un año después de la fecha límite.

En el interior de los libros, además, el personal encontró un formulario con instrucciones para ayudar a los estudiantes a escribir ensayos. Por este motivo, sospechan que la persona que los tomó prestados originalmente pudo utilizarlos para preparar un trabajo escolar sobre Henry Ford.

El director bromeó con que los dos ejemplares podrían haber acumulado unos 3.000 dólares en multas, alrededor de 2.590 euros. Sin embargo, aclaró que la biblioteca nunca habría cobrado una cantidad semejante, ya que en aquella época la penalización normalmente no podía superar el precio del propio libro.

Actualmente, además, la Biblioteca Pública de Richland ya no cobra multas por retraso. Según explicó Nulph, se trata de una política que pretende evitar que las penalizaciones terminen alejando a los usuarios de estos centros.

“Aunque las multas por retraso no son mucho, se acumulan rápidamente, sobre todo si se sacan 50 libros infantiles. Un cuarto de dólar por libro puede sumar una cantidad considerable”, señaló.  

Según el director, el dinero que recibe la biblioteca por estas sanciones no compensa el riesgo de que algunas personas dejen de utilizar el servicio. Además, desde que se eliminaron los recargos, también han observado que algunos ejemplares que llevaban años desaparecidos terminan regresando.

“La gente siempre se muestra un poco tímida a la hora de devolver los libros con retraso”, explicó.