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Eva, 28 años, dejó un trabajo de 44.400 euros para vivir en una caravana: “Solo trabajo 6 horas a la semana y pago 125 libras (146 euros) al mes en facturas”

Dejó su puesto como jefa de proyectos en el Servicio Nacional de Salud, alquiló su piso y ahora vive sin pagar alquiler en una granja a cambio de trabajar entre tres y seis horas a la semana.

Eva en la puerta de su caravana
Eva en la puerta de su caravana |The Scottish Sun
Lucía Rodríguez Ayala
Fecha de actualización:

Tener un buen sueldo y una vivienda en propiedad puede parecer suficiente para alcanzar cierta estabilidad, pero no siempre significa estar satisfecho con el estilo de vida que conlleva. Y es lo que le ocurrió a Eva Outram, una joven británica de 28 años que decidió dejar su trabajo de 38.000 libras al año (unos 44.400 euros) en el Servicio Nacional de Salud británico (NHS) para mudarse a una caravana y reducir considerablemente sus gastos mensuales.

Eva se incorporó al NHS en 2019 y trabajaba como jefa de proyectos, con una jornada de oficina de nueve a cinco y grandes responsabilidades. En octubre de 2022 había comprado además un piso de dos habitaciones en Leeds por 195.000 libras (unos 227.900 euros), por el que pagaba alrededor de 1.300 libras mensuales (unos 1.520 euros) entre hipoteca y facturas.

Sin embargo, después de participar en el programa de supervivencia Alone, de Channel 4, en el que permaneció 23 días en la naturaleza canadiense, comenzó a replantearse el estilo de vida que llevaba. “Viví en el piso durante un año, en una especie de rueda de hámster, trabajando para pagar la hipoteca”, explica en The Scottish Sun.

Dejó su trabajo y compró una caravana

Tras regresar del programa, Eva decidió dejar su puesto en el NHS, alquilar su vivienda y comenzar una nueva etapa junto a su novio, Tom Park, de 33 años y de profesión cantero. En agosto de 2024, ambos juntaron sus ahorros para comprar una caravana por 4.800 libras, alrededor de 5.610 euros.

“Siempre había intuido que la forma de vida tradicional no era para mí, pero estaba en la cadena de montaje que me llevaba a la universidad y a conseguir un buen trabajo”, asegura Eva. Después de su experiencia en Canadá, llegó a la conclusión de que estaba organizando su vida de acuerdo con lo que los demás esperaban de ella.

“Tras regresar del programa, me di cuenta de que estaba viviendo mi vida en función de las expectativas de los demás”.

Posteriormente, la pareja encontró a través de un grupo de Facebook una granja situada a las afueras de Chester en la que podían vivir sin pagar alquiler a cambio de trabajar entre tres y seis horas a la semana. Las tareas pueden ir desde realizar labores generales de mantenimiento hasta pintar las caras de los niños cuando las familias visitan la explotación.

El acuerdo incluye además el agua y la electricidad, por lo que sus gastos domésticos son muy reducidos. Pagan aproximadamente 40 libras (unos 47 euros) cada varios meses por el gas, mientras que destinan unas 85 libras semanales (unos 99 euros) a la compra de alimentos.

“Tenemos una total sensación de libertad”

Según explica Eva, sus gastos relacionados con la vivienda pueden quedarse en unas 125 libras mensuales, alrededor de 146 euros, una cantidad muy inferior a las 1.300 libras que anteriormente destinaba cada mes a su piso.

“Tenemos una total sensación de libertad”, asegura. “Tenemos libertad para hacer lo que queramos con nuestro dinero, tenemos muchos más ingresos disponibles”.

Eso no significa, sin embargo, que la pareja haya dejado de generar ingresos. Eva trabaja actualmente como creadora de contenido y empresaria vinculada a las actividades al aire libre, además de recibir el alquiler de su antiguo piso, mientras que Tom continúa trabajando como cantero. Con esos ingresos cubren sus gastos y continúan ahorrando.

Para Eva, reducir sus costes mensuales le ha permitido dedicar más tiempo a aquello que realmente le interesa. “El hecho de tener menos gastos me ha permitido dedicarme a mis pasiones”, explica.

La pareja pretende utilizar parte del dinero que ahorra para comprar en el futuro un terreno en el que construir su propia vivienda o adquirir una propiedad que necesite una reforma. También tienen previsto realizar un viaje por carretera hasta Grecia durante el invierno.

Eva rechaza además la idea de que vivir en una caravana implique necesariamente disponer de pocos ingresos. “La idea errónea es que para vivir como vivimos, no debemos estar ganando suficiente dinero”, señala. De hecho, asegura que su situación económica ha mejorado desde que decidió abandonar su anterior estilo de vida.

“Pero he cobrado más que nunca y no tengo ninguna intención de volver a mi antiguo estilo de vida”.

Pese a tener como objetivo comprar algún día un terreno o una vivienda para reformar, la pareja no tiene prisa por abandonar la caravana ni por volver a asumir los gastos que tenía anteriormente. “Siento sinceramente que estoy viviendo la vida de mis sueños”, concluye Eva.