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Beth (76 años) diseñadora web y creadora de contenido: “los baby boomers no somos irrelevantes, pero puede que lo parezca si nos empeñamos en mantener las cosas como siempre han sido, sobre todo en lo tecnológico”

Fue a los 50 años cuando realizó un curso de diseño web y, desde entonces, no ha dejado de formarse.

Beth Sobiloff, diseñadora web
Beth Sobiloff, diseñadora web |Business Insider
Esperanza Murcia
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Nunca es tarde para reinventarse y Beth Sobiloff es un buen ejemplo de ello. Con 76 años sigue trabajando como diseñadora web, además de subir vídeos a sus redes sociales de sus viajes (tiene un canal propio), dos proyectos que combina en su tiempo libre con viajar, tejer y pasar tiempo con sus nietos.

Un oficio al que no siempre se dedicó. Fue a los 50 años cuando cambió de profesión y obtuvo un certificado de diseñadora web en la Universidad de Clark (Massachusetts, Estados Unidos). Dos años más tarde, abrió su propia empresa de diseño web, si bien todo empezó, para ella, cuando apenas tenía 14 años e hizo un curso de mecanografía.

“Ni me imaginaba que estaba sentando las bases que me ayudarían a mantenerme al día con los cambios tecnológicos durante las siguientes décadas”, cuenta en primera persona para ‘Business Insider’, donde profundiza en su vida laboral. Al principio, trabajó como secretaria, responsable de oficina y, finalmente, asistente ejecutiva. “Mis habilidades de mecanografía me ayudaron, pero también me vi obligada a evolucionar al ritmo de la tecnología: desde las máquinas de escribir manuales hasta las eléctricas y, finalmente, los ordenadores”, relata.

Aunque esos empleos no le entusiasmaban, se aferró a ellos debido a su situación, ya que era madre soltera y, con tres hijos, no le quedaba tiempo para dar un giro a su carrera profesional. Algo que cambió cuando su hijo más pequeño entró en la adolescencia, coincidiendo justo con el apogeo de las páginas web.

“Me apunté a un curso y eso lo cambió todo”

Beth cuenta que, en los 2000, internet estaba en pleno crecimiento y las empresas comenzaron a interesarse especialmente en promocionar sus negocios a través de páginas webs. “Me apunté a un curso de diseño web porque me parecía que diseñar páginas web era algo que me gustaría hacer, y eso lo cambió todo”, indica, asegurando que le ayudó mucho estar ya familiarizada con los programas informáticos.

“Los lenguajes de desarrollo web no me resultaron demasiado difíciles, pero me permitieron llevar mis habilidades técnicas al siguiente nivel. Mi destreza con el teclado fue una ventaja. Tras terminar los estudios, aprendí sobre networking y puse en marcha un negocio de diseño web por cuenta propia”, explica.

Pero su aprendizaje no acabó ahí y es que, a la par que la tecnología, la forma en la que se diseñan las webs ha cambiado “drásticamente” en las últimas dos décadas. Por ello, siempre se ha seguido formando y adaptándose a las nuevas tecnologías, fundamental para mantener su negocio. 

“Estos avances no solo afectaron a la forma en que se construía una página web, sino también a la forma en que el propietario de una pequeña empresa promocionaba su negocio. Mi trabajo consistía en guiar a mis clientes a través de todos estos cambios para que sus negocios sobrevivieran. Por lo tanto, me vi obligada a aprender y utilizarlos yo misma”, asegura.

También supo adaptarse a las nuevas tecnologías a la hora de crear contenido para su canal, ‘Two Grannies on the Road’, aprendiendo a manejar un equipo de vídeo y editar los vídeos. Un ámbito que afirma que también “ha cambiado enormemente”.

“Las cosas siempre están cambiando y, si no creces, te quedas atrás”

Después de todo este desarrollo profesional, Beth cuenta que la lección que ha aprendido es que “las cosas siempre están cambiando y que, si no creces, te quedas atrás”. “Siempre defiendo que los baby boomers no son irrelevantes. Pero puede que así lo parezca para el resto del mundo si nos empeñamos en mantener las cosas tal y como siempre han sido, sobre todo en lo que respecta a la tecnología”, añade.

Pese a ello, reconoce que, conforme te vas haciendo mayor, es más difícil aprender cosas nuevas, pero ese aprendizaje ayuda a mantener la mente ágil. “Ahora tengo 76 años, viajo por todo mi estado y publico entradas sobre mi viaje en las redes sociales. No podría hacer todo esto si no me hubiera mantenido al día con la tecnología”, concluye, alegrándose de haber sabido adaptarse en todo momento.