Tras pasar décadas trabajando, Aurora Ferrando, una jubilada de 77 años, encontró que su pensión era de 1.050 euros por lo que decidió reinventarse. Aunque también tuvo que ver en la toma de esa decisión su pasión por la economía y las finanzas. Un colofón para su vida laboral, muy intensa como cuenta ella misma en el podcast ‘Seres auténticos’, ha transcurrido entre los oficios de psicóloga, médico estomatólogo y ortodoncista.
Durante ese tiempo, cotizó a la Seguridad Social durante 37 años y 8 meses y pese a eso la pensión de jubilación que le quedó apenas superaba los 1.000 euros. A esto hay que sumar que vive en Madrid, por lo que mantener el nivel de vida que exige esta gran ciudad se hacía complicado con una cuantía tan reducida.
Analizando su trayectoria, explicó que era autónoma y que durante 18 años cotizó por la base máxima que estaba establecida entonces para este sector. Por eso, cuando se retiró se llevó una desagradable sorpresa al conocer cuánto iba a recibir en concepto de pensión de jubilación.
Abrió su propia consulta con 15 empleados a su cargo
Comenzó su carrera profesional como orientadora y psicóloga en un colegio y luego estudió Medicina mientras trabajaba y cuidaba a su madre enferma de Alzheimer. Luego, se especializó en Estomatología desarrollando su carrera en una clínica propia donde tenía 15 trabajadores a su cargo.
Un problema físico impidió que siguiera en ese sector, ya que se lesionó la mano y no podía colocar aparatos dentales. En aquel momento ya tenía la edad de jubilación por lo que decidió retirarse del trabajo sanitario. De este modo, excepto en su primer empleo en una aseguradora donde sí tenía contrato de trabajo, el resto ha sido por cuenta propia.
“He estado cotizando 37 años y 8 meses, los últimos 18 años por lo máximo que se puede cuando eres autónomo”, ha explicado en el vídeo. Luego, conoció lo que le quedaba de pensión. “Vivir en una ciudad como Madrid es imposible con 1.050 euros”.
Esta cifra es la del momento en que accedió a la pensión de jubilación por lo que no tiene por qué ser la misma que está cobrando ahora teniendo en cuenta la revalorización anual de las pensiones.
Decidió que quería seguir trabajando
Una vez que dejó el trabajo de ortodoncista pensó que no quería ser una jubilada aburrida que se quedase todo el día en casa viendo pasar la vida por la ventana. “Tenía que hacer algo, si me quedo en casa me da un mal, me muero”.
Entonces empezó a trabajar como guía en la Real Fábrica de Tapices por medio de una asociación sin ánimo de lucro. Cuando estaba en ese puesto, una amiga le pidió que la acompañase a un taller gratuito sobre educación financiera.
Aurora se dio cuenta de lo interesante que era conocer el funcionamiento del ahorro, de la inversión y de saber planificarse económicamente. “¿Por qué nadie me enseñó esto antes, me hubiera ido mucho mejor en la vida”.
Cuando terminó el curso, decidió continuar con la formación por su cuenta, consiguiendo el título necesario para trabajar como consultora financiera. Ahora, colabora con una empresa y atiende a particulares interesados en conocer cómo invertir y ahorrar. Piensa que su experiencia con la pensión de jubilación ha sido la razón principal por la que se ha especializado en este tema.
“Ahora trabajo menos, selecciono y hago lo que me gusta”
Con 77 años, lleva más de 10 años dedicada a la consultoría financiera como ha explicado en el podcast. “Ahora trabajo menos, selecciono y hago lo que me divierte porque si no me divierten las cosas pues apaga y vámonos”, ha dicho. Reconoce que va justa de dinero y que le faltaría poder viajar más pero no puede quejarse. “Continuar activa es un modo ideal de afrontar el paso de los años”.
“Mi DNI dice que tengo 77 años pero yo no me considero una persona de 77 años, si me quedase en el sofá sentada me haría mayor”, explica.

