Mucho se habló hace unos meses del intenso debate electoral por alcanzar el asiento de la presidencia del Real Madrid en el que participaban Florentino Pérez (79 años) y Enrique Riquelme (37 años). Al final, y pese a los tira y afloja televisivos con promesas de fichajes o nuevas infraestructuras, fue Pérez quien se llevó el gato al agua renovando su mandato al frente del club de Concha Espina. Como confirmaba el equipo merengue en su página web, el presidente no tiene ninguna remuneración económica por el hecho de serlo.
Pero Florentino Pérez no se dedica en cuerpo y alma al Real Madrid, no al menos en lo que tiene que ver con su economía que no hace más que crecer. Porque además es fundador, presidente y principal accionista de ACS, una empresa constructora que está sabiendo moverse muy bien por las aguas turbulentas de la Inteligencia Artificial. Con una participación del 14%, ve cómo el auge de las infraestructuras relacionadas con esta herramienta, concretamente los centros de datos, están disparando el valor de la compañía.
De hecho, ha elevado su fortuna hasta los 6.600 millones de dólares, unos 5.600 millones de euros, lo que le coloca dentro de la lista que engloba a las mayores fortunas del mundo según Bloomberg Billionaires Index.
Aquí no estaría solo representando a España porque también aparecen junto a él otros grandes patrimonios nacionales como Amancio Ortega (fundador de Inditex) o el presidente y dueño de Mercadona, Juan Roig.
Este avance y crecimiento de la empresa ACS tiene como origen en la importante posición que ocupa en el mercado estadounidense ya que controlan Turner Construction que es una de las principales entidades impulsoras de los centros de datos de la IA en ese país y participa en proyectos como el complejo que Meta Platforms prepara en Indiana. Cuenta con un acuerdo de 2.000 millones de dólares (unos 1.700 millones de euros) para el desarrollo de nuevas infraestructuras enfocadas al crecimiento digital.
ACS se coloca en el podio de la Inteligencia Artificial
La buena mano para los negocios de Florentino Pérez se muestra también en la importancia que le ha dado a la Inteligencia Artificial donde ha visto una oportunidad de negocio. Ha sabido trasladarla al sector de la construcción mediante la puesta en marcha de centros de datos. Compite con entidades como Bouygues y Skanska, en un negocio que ha alcanzado un valor de 439.000 millones de dólares en 2025 y que podrían pasar de los 1,38 billones (con B) en 2030 como informa el medio especializado Cinco Días.
Por otro lado, estos cambios se aprecian en la cotización ya que durante unos 10 años, las acciones de ACS se han mantenido entre los 20 y 40 euros pero desde 2022 el valor se ha multiplicado por más de cinco llegando a un máximo de 140,4 euros. Y en 2026 se ha acumulado una subida del 48%.

Aquí ha jugado un papel fundamental Juan Santamaría (un joven ingeniero civil) que fue nombrado consejero delegado en 2022 por Florentino Pérez quien ha depositado toda su confianza en él para integrar las filiales internacionales haciendo de ACS un grupo coordinado y con capacidad para salir al mercado global.
Unos 100.000 millones de pedidos
Las cuentas de la empresa están mostrando unas cuantías que no dejan de subir. Los ingresos de ACS han pasado de 27.800 millones en 2021 a 49.900 durante 2025 y ahora la cartera de pedidos se coloca en 99.980 millones lo que ofrece visibilidad de actividad para aproximadamente dos años.
Para poder financiar los centros de datos y otras estructuras relacionadas con la IA se han captado unos 2.100 millones de euros por colocación de acciones de modo que el mercado está respaldando y valorando el trabajo de Pérez y su equipo en lo referente a la digitalización, la transición energética y el aumento del gasto en defensa.
A pesar de que cuenta con 79 años, Florentino Pérez no quiere perderse ni una sola de las decisiones que se toman en su empresa de modo que preside las reuniones que se celebran semanalmente sin dejar de lado su puesto como presidente del Real Madrid.
De este modo el ascenso meteórico de este empresario convierte a su compañía ACS en un valor seguro y a él en una de las 500 mayores fortunas del mundo.

