Vivir en un pueblo puede suponer una importante diferencia en el coste de vida, especialmente cuando se compara el precio de la vivienda con el de las grandes ciudades. Es lo que ha comprobado Luisa, una mujer de origen hondureño que trabaja en el campo en la zona de Jumilla, en Murcia, y que asegura haber encontrado en el entorno rural una forma de vida que le permite tener una mayor estabilidad económica.
Hace siete años, Luisa dejó Honduras para comenzar una nueva etapa en España. Natural de Patuca, un año después de su llegada terminó trasladándose a la zona de Jumilla siguiendo el consejo de unos amigos, que le hablaron de las oportunidades laborales que había en la agricultura.
“Nosotros venimos porque unos amigos nos han dicho que aquí hay mucho trabajo en el campo”, explica en el canal de YouTube ‘Quique Vasquez Historias de Migrantes’, según recoge ‘El Español’.
Sin embargo, el cambio no fue fácil. Hasta entonces no estaba acostumbrada a realizar este tipo de trabajo y tuvo que adaptarse tanto al esfuerzo físico como a las condiciones meteorológicas. “No estaba acostumbrada a trabajar en el campo”, reconoce, pero con el paso del tiempo se ha acostumbrado a trabajar tanto con temperaturas elevadas como durante los meses más fríos. “Ahora ya me he acostumbrado a hacer de todo un poco con el sol y el frío”, señala.
Trabaja de lunes a sábado y gana alrededor de 1.300 euros al mes
Actualmente, Luisa realiza diferentes tareas agrícolas dependiendo de la temporada. Entre ellas se encuentran sacar hierba de la fruta, trabajar en la viña, regar, podar o despuntar los árboles para ayudar a su formación. “Hago de todo un poco en el campo”, explica.
Y aunque se trata de un trabajo exigente físicamente, asegura que prefiere esta actividad frente a otras alternativas. De hecho, uno de los motivos es el ambiente que encuentra entre sus compañeros durante la jornada laboral.
Su jornada laboral habitual es de unas siete horas al día, de lunes a sábado y sin realizar horas extraordinarias, y cobra alrededor de unos 1.300 euros al mes. Para Luisa, se trata de una cantidad que le permite vivir con mayor comodidad en un entorno rural debido, principalmente, a que determinados gastos son más bajos que en las grandes ciudades.
"El piso más caro te vale 450 euros y tiene tres o cuatro habitaciones"
Una de las mayores diferencias que destaca es el precio de la vivienda. Frente a los elevados alquileres que pueden encontrarse en ciudades como Madrid o Barcelona, asegura que en la zona donde reside es posible alquilar viviendas grandes por cantidades mucho más reducidas.
“Aquí pagas menos porque, por ejemplo, el piso más caro te vale 450 euros y tiene tres o cuatro habitaciones”.
De esta forma, destinando alrededor de 450 euros al alquiler de una vivienda de varias habitaciones y cobrando aproximadamente 1.300 euros mensuales, Luisa considera que vivir en un pueblo ofrece mayores ventajas económicas.

