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La sociología señala que los niños españoles nacidos en los años 50 y 60 no empezaron a trabajar pronto por vocación, sino porque en la mayoría de casos no tenían otra opción

Muchas trayectorias laborales tempranas estuvieron marcadas por la necesidad económica, la baja escolarización y un contexto social en el que seguir estudiando no siempre era una posibilidad real.

Una foto de un niño tomada en 1955
Una foto de un niño tomada en 1955 |Envato
Lucía Rodríguez Ayala
Fecha de actualización:

Se suele destacar que las personas nacidas entre 1950 y 1960 empezaban a trabajar antes que los jóvenes actuales y muchos señalan a que esto se debe a que tenía una mayor cultura del esfuerzo, asumen antes sus responsabilidades o tenían más ganas de ganarse solos la vida desde jóvenes. Sin embargo, las ciencias sociales apuntan a una explicación mucho menos idealizada, y es que en muchos casos no empezaban a trabajar pronto porque quisieran, sino porque el contexto económico, familiar y educativo casi no les dejaba otra opción.

Durante aquellos años, especialmente en los hogares con menos recursos, incorporarse al mercado laboral desde muy jóvenes, siendo incluso niños, era una forma de ayudar a la familia, ya fuera aportando ingresos extra o al menos no siendo una carga económica. Seguir estudiando en lugar se ponerse a trabajar, no era una cuestión de capacidades o de ganas del menor, sino del nivel económico de su familia, e incluso del lugar en el que vivía. 

Esto no quiere decir que no existiera esfuerzo, responsabilidad o compromiso, pero muchos estudios señalan que esas experiencias laborales que comenzaban pronto no eran cuestión de vocación sino de que para muchas familias que un hijo dejara los estudios y se pudiera a trabajar una necesario e incluso inevitable para subsistir. 

Qué dicen los estudios sobre la entrada temprana en la vida adulta

El estudio del CIS La entrada en la vida adulta de hombres y mujeres a través de las generaciones en España (1920-2000) analiza cómo han cambiado las trayectorias vitales de distintas generaciones en España. Este estadio recoge información a lo largo de los años sobre cómo han sido los procesos de emancipación, estudios, trabajo y vida familiar en las distintas generaciones.

En el caso de quienes nacieron en los años 50 y 60, se enfrentaron a un contexto cultural y económico muy diferente al actual en el que el acceso a la educación era muy más limitado. Continuar estudiando señala lo mencionado anteriormente, que dependía mucho más del origen social y por ello la incorporación al trabajo podía producirse mucho antes que en generaciones posteriores.

Esto ayuda a entender por qué muchas personas de estas generaciones recuerdan haber empezado a trabajar siendo muy jóvenes. No era simplemente que tuvieran más ganas de trabajar, sino que el paso de la escuela al empleo se producía en un entorno donde las oportunidades de formación eran más reducidas y donde la familia necesitaba ingresos cuanto antes.

La economía familiar pesaba más que la vocación

Uno de los factores más importantes a la hora de empezar a trabajar a una edad temprana en casi todas las etapas es la situación económica familiar. En este sentido la Encuesta de Condiciones de Vida del INE de 2019, en su módulo sobre transmisión intergeneracional de la pobreza, muestra cómo crecer en una familia con dificultades económicas condiciona de forma clara las oportunidades educativas y laborales posteriores.

Este apunta a que quienes vivieron su adolescencia en hogares con mala o muy mala situación económica, el porcentaje que llegó a estudios superiores fue mucho menor que entre quienes crecieron en familias con una situación económica buena o muy buena. Es decir, el origen familiar no solo influye en cómo se vivía la infancia, sino también en las posibilidades reales de continuar estudiando.

Esta idea es clave para desmontar el mito de que antes se trabajaba antes únicamente por voluntad, disciplina o vocación. En muchos casos, el trabajo llegaba pronto porque estudiar más tiempo suponía un coste que muchas familias no podían asumir. Aunque hubiera capacidad, esfuerzo o interés, la necesidad económica podía imponerse a cualquier proyecto educativo.

El trabajo temprano también formaba parte del contexto social de la época

El contexto social es otro de los factores que influída de forma directa en empezar pronto a trabajar en la epoca. Así queda recogido en el estudio de Cristina Amich Elías, El trabajo de los menores de edad en la dictadura franquista, que ayuda a entendenderlo desde una perspectiva histórica. La autora explica que el trabajo infantil estuvo relacionado con factores como la baja escolarización, las migraciones hacia los núcleos urbanos en los años 60 y 70, el clasismo y el sexismo.

Empezar a trabajar pronto no era una decisión individual, el estudio recoge que en muchas zonas rurales, industriales o en familias trabajadoras, que los hijos colaborasen económicamente era una práctica extendida. En unos casos se hacía en el campo, en otros en talleres, fábricas, comercios, hostelería o negocios familiares.

En un contexto como ese, dejar los estudios para trabajar no siempre se vivía como una renuncia, sino como lo que tocaba hacer. La familia necesitaba ingresos, el sistema educativo no garantizaba las mismas oportunidades para todos y el mercado laboral absorbía mano de obra joven con mucha más facilidad que ahora.

La educación no era una opción igual para todos

La Ley General de Educación de 1970 supuso un cambio importante al establecer una educación básica obligatoria y gratuita. Pero precisamente la necesidad de esta reforma muestra que el sistema anterior no ofrecía las mismas oportunidades educativas que hoy se dan por sentadas.

Antes de que se consolidaran esos cambios, muchos jóvenes abandonaban la escuela muy pronto. En determinados entornos, estudiar más allá de lo básico podía considerarse un lujo, especialmente si en casa hacía falta dinero. Para muchas familias trabajadoras, que un hijo entrara pronto a trabajar era una forma de mejorar la economía doméstica.

Por eso, cuando se compara a las generaciones actuales con las nacidas en los años 50 y 60, hay que tener porque el contexto ha cambiado de forma significativa. Actualmente se exige más formación para acceder a a la mayoría de los empleos, mientras que entonces el mercado laboral permitía incorporaciones más tempranas y el sistema educativo estaba menos extendido.

El éxodo rural también empujó a muchos jóvenes hacia el trabajo

Otro elemento importante para entender esta inclusión tan temprana a la ida laboral fue el cambio económico y demográfico que vivió España en aquellos años. El INE recoge que durante la década de 1960 millones de españoles se trasladaron del campo a la ciudad, especialmente hacia zonas industriales y de servicios como Madrid, Cataluña o el País Vasco.

Este éxodo rural cambió la vida de muchas familias y es que para los jóvenes la llegada a la ciudad no sigfinicaba en la mayoría de casos estudiar más años, sino poder acceder a empleos industriales, talleres, comercios, construcción o servicios. El objetivo era contribuir cuanto antes a la economía familiar y adaptarse a un nuevo entorno donde el trabajo era la principal vía de integración.

Qué ha cambiado con las generaciones actuales

En la actualidad la realidad es totalmente diferente. Los jóvenes en la mayoría de casos permanecen mas años de forma obligatoria en el sistema educativo, y no solo porque le obliguen o porque no quieran ponerse a trabajar y es que así lo exige el mercado laboral que exige más formación a los empleados. Muchos empleos que antes podían aprenderse directamente trabajando ahora requieren titulaciones, certificados, idiomas, competencias digitales o experiencia previa.

Comparar ambas generaciones sin tener en cuenta ese contexto puede llevar a conclusiones engañosas, y es que las personas no eran necesariamente más trabajadoras por naturaleza, igual que los jóvenes actuales no necesariamente se esfuerza menos, si no que cada generación ha respondido a las condiciones que le tocaron vivir.