Las ventas de viviendas entre padres e hijos pueden parecer una forma sencilla de organizar el patrimonio familiar, pero también pueden acabar en conflicto cuando uno de los herederos se siente perjudicado. Eso es lo que ocurrió en Francia, donde un hombre compró dos propiedades a su madre y, casi 30 años después, tras la muerte de la progenitora, su hermano reclamó al considerar que aquellas operaciones habían reducido la herencia que le correspondía.
La primera venta se produjo en 1996, cuando la mujer vendió a uno de sus hijos una casa y un terreno mediante una renta vitalicia. Años después, en 2009, volvió a transmitirle la nuda propiedad de otro inmueble. Sin embargo, según recogen desde Figaro Inmobiler, tras la muerte de la madre, el notario revisó las cuentas y detectó pagos incompletos, rentas vitalicias no abonadas y cantidades pendientes en la segunda operación.
Para el otro hijo, aquello demostraba que las ventas habían beneficiado a su hermano en perjuicio del resto de la herencia. El caso terminó en los tribunales y la Justicia concluyó que parte de las operaciones debía reclasificarse como una donación encubierta.
El notario detectó pagos que nunca se realizaron
Al revisar la primera operación, se comprobó que no había pagado regularmente la renta vitalicia pactada con su madre. Hubo años completos sin abonos y otros en los que solo realizó pagos parciales. En cuanto a la segunda vivienda, el tribunal constató que tampoco había abonado todo el precio fijado en la escritura, quedando pendientes 16.700 euros.
El hombre defendió que ayudaba a su madre de otras formas, pagando facturas como agua o electricidad, pero esa explicación no fue suficiente para justificar los importes que no había abonado.
La Justicia concluyó que existía una “donación encubierta”
El Tribunal de Apelación consideró que las operaciones no podían considerarse ventas plenamente reales, ya que el hijo no pagó todo lo pactado. Por ello, le ordenó devolver a la herencia 24.627,68 euros por las rentas vitalicias impagadas, además de otros 16.700 euros correspondientes a la segunda venta.
En total, deberá reintegrar más de 40.000 euros a la herencia, cantidad a la que podrían sumarse importes adicionales por la actualización de la renta vitalicia conforme a la inflación.
Ahora el notario deberá rehacer el reparto hereditario teniendo en cuenta esas cantidades. Si el dinero que recibió en vida supera la parte que le corresponde, tendrá que compensar económicamente a su hermano.

