La Universidad de Almería (UAL) continúa consolidándose como una de las instituciones con mayor proyección del panorama universitario español, y la Facultad de Ciencias de la Salud es uno de los mejores ejemplos de esa evolución. Una facultad joven, práctica y cercana, que apuesta por formar a futuros profesionales sanitarios con una enseñanza orientada al paciente.
En este sentido, Pablo Román, decano de la Facultad de Ciencias de la Salud, destaca a NoticiasTrabajo que la UAL ha sabido aprovechar su trayectoria para construir un modelo docente que “se adapta a la realidad asistencial que se van a encontrar”, combinando conocimiento científico, práctica y contacto con situaciones reales en los grados de Enfermería, Medicina y Fisioterapia.
El objetivo es que los estudiantes salgan preparados al mundo laboral para atender a los pacientes con seguridad, conocimiento y una mirada humana. Para ello, la facultad trabaja con grupos reducidos, casos clínicos y simulación clínica, herramientas que permiten al alumnado prepararse antes de enfrentarse a la realidad de hospitales y centros sanitarios.
La simulación clínica, una de las claves de la formación sanitaria en la UAL
Uno de los puntos que más diferencia a la Facultad de Ciencias de la Salud de la UAL es que la formación no se queda solo en la teoría. Tal y como explica Román, todas las universidades tienen aulas, laboratorios e investigación, pero la clave está en cómo se utiliza todo eso para preparar al alumnado de cara a su futuro profesional.
En la UAL, ese aprendizaje empieza en el aula y en el laboratorio, pero cobra especial sentido en las salas de simulación clínica, espacios “que pretenden recrear un ambiente hospitalario”, donde los estudiantes pueden enfrentarse a casos reales antes de comenzar sus prácticas “ante distintos casos clínicos que se encontrará el día de mañana”, apunta Román.
Esta metodología tiene un doble beneficio. Por un lado, permite que el estudiante gane seguridad y confianza antes de tratar con pacientes reales, y por otro, mejora la seguridad del paciente y la calidad de la atención sanitaria, ya que los futuros profesionales llegan mejor preparados a sus prácticas.
Cómo funcionan las sesiones de simulación clínica
La forma de trabajar en estas salas también es parte del aprendizaje. Mientras un grupo, de entre 15 a 20 estudiantes, realiza la simulación, el resto observa la práctica, analiza cómo se ha desarrollado y detecta posibles mejoras. Después, los propios compañeros comparten sus impresiones, lo que permite aprender no solo de la experiencia, sino también de lo que hacen los demás.
Así, el estudiante no se limita a escuchar o memorizar, sino que participa, observa, corrige y aprende a desenvolverse en situaciones muy parecidas a las que encontrará en su futuro profesional. Un entrenamiento que ayuda a desarrollar competencias clave como la toma de decisiones, la comunicación con el paciente, el trabajo en equipo y la capacidad de reacción ante distintos casos clínicos.
Los estudiantes destacan la cercanía, las prácticas y los recursos de la facultad
Esta forma de enseñar también se refleja en la experiencia que los propios estudiantes han trasladado a NoticiasTrabajo. Laura, alumna de cuarto curso de Enfermería de la UAL, reconoce que uno de los aspectos que más le sorprendió de la carrera fue ver cómo esta universidad “tenía todo tan bien preparado”, especialmente por los recursos y espacios de simulación clínica. En su caso, también valora que las prácticas comiencen pronto, algo que considera clave porque “te da la oportunidad de reconocer si te gusta la carrera de forma más prematura”.
Una idea parecida comparte Jesualdo, estudiante de tercero de Medicina de la UAL, que confiesa que lo que principalmente le convenció del grado fue “la visión clínica desde los primeros cursos y la asistencia a los hospitales tan pronto”.
Las instalaciones son otro de los puntos de la facultad que más resaltan los alumnos. En Medicina, Jesualdo destaca los laboratorios de histología y disección, que define como “súper equipados”, mientras que Eduardo, estudiante de cuarto curso de Fisioterapia de la UAL, pone en valor las aulas, “que cuentan con bastantes camillas y grupos reducidos” que permiten aprender de una forma más personalizada.
Precisamente esa cercanía es una de las ideas que repiten los tres alumnos. Coinciden en que el profesorado está muy implicado y que el tamaño de los grupos facilita un trato más directo. “Los profesores están muy encima de ti, te corrigen mucho y se aprende un montón”, asegura Eduardo. Por su parte, Laura destaca que esa relación también se mantiene durante las prácticas, donde en algunos casos vuelven a coincidir con sus propios docentes en los hospitales.
A todo ello se suma el propio diseño del campus de la Universidad de Almería, que Eduardo considera una ventaja frente a los modelos de otras universidades. Al estar todo integrado en un mismo espacio, los estudiantes pueden relacionarse con compañeros de otras titulaciones y vivir una experiencia universitaria más completa. Una cercanía que, en la Facultad de Ciencias de la Salud, se nota tanto en las aulas como en las prácticas y en la relación diaria con el profesorado.

