El sistema educativo español está atravesando en cierta manera una crisis debido al nivel académico de los alumnos, que cada vez es más bajo, y a la saturación de las aulas, entre otros asuntos. A pesar de que el Gobierno, de la mano de la ministra de Educación Milagros Tolón, aprobó el pasado mes de abril una ley para reducir el ratio de alumnos por clase y la jornada de los profesores, aún falta mucho para resolver todos los problemas que se viven hoy en día en las aulas españolas.
Uno de ellos seguramente es el cambio desde el colegio hasta el instituto, una transición que cada vez parece más grande o difícil de asumir para miles de adolescentes. De este tema, entre otros, ha querido hablar Miquel Carceller, profesor de Historia y jefe de estudios del instituto ‘El Joncar’, en Barcelona, en una entrevista concedida a El Periódico. En sus declaraciones ha querido sobre todo dar importancia a la falta de exigencia en las etapas iniciales que se está dando en las aulas como uno de los principales problemas estructurales de la educación actual en España.
El salto precipitado a la secundaria
Ya para empezar, la edad a la que entran los niños en la Educación Secundaria Obligatoria es un problema, según la opinión de este jefe de estudios, ya que según él se debería retrasar este momento y hacer más largo el periodo de educación primaria. "Yo alargaría la etapa en la escuela. Haría que vinieran al instituto dos años más tarde, como se hacía antes. Por una cuestión de madurez", aseguró. Y es que el entorno cambia demasiado para unos niños de 12 años que no están acostumbrados. "Un porcentaje elevado de alumnos no está suficientemente maduro como para adaptarse de golpe a un universo absolutamente diferente, en el que van por su cuenta y donde, a nivel de aprendizaje, no llegan con la base que se le empezará a exigir", explica el profesor.
Otro de los aspectos que destaca Carceller como un fallo que afecta directamente al desarrollo intelectual de los niños y las edades más tempranas es el de llevar a cabo tareas tradicionales, las cuales antes estaban muy presentes en la primaria y ahora prácticamente han desaparecido. "Tomar apuntes, que durante años estuvo demonizado, no es que te haga competente en esa materia, es que te hace competente para estar con un nivel de atención mínimo, algo que cada vez cuesta más", explica el docente, poniendo esta tarea como un ejemplo claro que ayuda a practicar la atención en clase, algo que se está perdiendo.
Evitar la frustración se ha convertido en lo normal
Miquel Carceller también explica que las nuevas generaciones llegan con muchísimas más carencias a las aulas del instituto y de la universidad. "El alumnado que llega a primero de ESO ahora es menos competente que hace diez años. Sí. Rotundamente sí", sentenció. Asimismo, quiso dejar claro que el problema no está en la capacidad natural de los jóvenes. "No es que los chicos de hoy sean peores, es que no se les exigió. No se les preparó".
Por otro lado, el docente achacó esta situación al miedo cultural a exigir esfuerzo. "El problema es el miedo a que los niños se frustren", apuntó. "A menos exigencia, menos competencia", resumió en una sola frase. Entonces, el intento de sobreproteger a los menores terminó pasándoles una inmensa factura académica. "Hoy en día gradúa gente que no está nada preparada para lo que se encontrarán. Están demasiado guiados y el mundo de fuera, nos guste o no, no es así".
"El problema principal que yo veo hoy en día, que es transversal, es una disminución galopante de comprensión lectora que afecta a todas las materias", denunció. Por lo que recomendó "acostumbrar a un cierto hábito de lectura, a hacer tareas menos atractivas y más metódicas", para que el sistema educativo recupere su valor esencial, que no es otro que formar a las personas.

