El Gobierno de Pedro Sánchez ha tenido que ponerse serio con el uso de las redes sociales en menores de edad, y este pasado mes de febrero anunció la prohibición de estas aplicaciones a menores de 16 años endureciendo la responsabilidad de las plataformas. Ahora, una investigación publicada por la revista científica Nature Human Behaviour (se puede leer en este enlace) vincula el hecho de que los niños de entre 11 y 12 años abran una cuenta en redes sociales (Tiktok, Facebook, Instagram entre otras) con malos resultados académicos una vez que llegan a secundaria.
Para conseguir estos datos, se ha analizado el comportamiento de una muestra de 5.227 estudiantes del norte de Italia desde que empezaron la educación primaria hasta que alcanzaron la edad de entrar en Bachillerato. Los expertos compararon a aquellos que abrieron sus redes durante los primeros años de secundaria y los últimos de primaria (11 a 14 años) con los que lo hicieron algo más tarde, a los 15.
Los resultados muestran que los que empezaron antes consiguieron peores resultados académicos en las pruebas de italiano o matemáticas. La diferencia fue más elevada en los que comenzaron en redes sociales en sexto curso de primaria.
Una brecha académica de seis meses de escolarización
Los que cerraron una cuenta con 11 y 12 años consiguieron puntuaciones más bajas en las pruebas de matemáticas y lengua dos años más tarde cuando se comparó con sus compañeros que se sumaron más tarde. La brecha académica, como apunta el estudio, es la equivalente a unos 6 meses de escolarización.
Cuando un niño entraba antes en redes sociales, aumentaban sus opciones para repetir curso escolar, con menos posibilidad de conseguir una nota alta cuando terminasen la ESO y desarrollaban, al mismo tiempo, una fuerte desconfianza en sus capacidades.
En Italia, que es donde se ha desarrollado este trabajo, la edad para acceder a las redes sociales está estipulada en 14 años pero el 11,2% abrió una cuenta estando en primaria, el 25,5% lo hizo en sexto curso, el 25% en séptimo (equivalente a 1º de la ESO en España) y el 18% en octavo. El 16,3% esperó hasta noveno o más tarde.
Los adolescentes que consiguen un teléfono móvil cada vez son más en Italia, el 47% lo tuvo a los 11 años y al terminar segundo de secundaria, el 98% tenía uno. El informe marca una estrecha relación del momento en que los menores consiguen su teléfono con el de acceso a las redes sociales.
Dificultades para controlar el impulso de coger el teléfono móvil
Los investigadores analizaron varias opciones que podrían explicar los malos resultados académicos entre los que estaban el control parental, el bienestar personal o la presencia constante del teléfono en el bolsillo. Este es el factor con más peso a la hora de explicar las malas notas en una actitud llamada por los expertos ‘omnipresencia del smartphone’ esto es, la frecuencia con la que un adolescente consulta el teléfono antes de dormir o al levantarse.
También se constató que lo emplean al hacer los deberes o durante actividades importantes. Esta actitud genera distracciones, multitareas y sobrecarga de atención. Aunque, aseguran, los malos resultados no se dan en todas las materias y sobre todo en inglés se aprecian beneficios.
El motivo que dan los autores es que mucho contenido orientado a los adolescentes está en inglés, lo que deriva en una práctica del idioma “informal”.
Tiktok e Instagram, las preferidas entre los jóvenes
De todas las redes sociales, las que más llaman la atención a los menores de edad son Tiktok e Instagram. En este sentido, se sigue la tendencia del contexto actual digital de los años 2019 a 2023 en Italia pero podría cambiar en caso de salir de las fronteras.
Los investigadores han tomado como referencia una encuesta realizada sobre hábitos digitales a estudiantes de décimo y undécimo curso de cinco provincias situadas en el área norte de Italia.
Luego cruzaron resultados con las mismas pruebas realizadas en el instituto italiano INVALSI, durante los cursos segundo, quinto, octavo y décimo. Se miden las competencias en matemáticas, italiano e inglés.
Hay otros factores importantes a tener en cuenta como son el nivel académico de los padres, la estructura familiar, la situación económica, el origen migratorio, las notas anteriores o el contacto previo con otros dispositivos tecnológicos.

