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Los autónomos se plantan ante la Seguridad Social por la jubilación flexible: “seguimos siendo los trabajadores de segunda”

La organización pide al Gobierno que elimine el periodo previo de tres años sin trabajar por cuenta propia y quiere que los autónomos puedan continuar con su negocio cobrando el 75% de la pensión.

Eduardo Abad
Eduardo Abad, presidente de UPTA. |Europa Press
Berta F. Quintanilla
Fecha de actualización:

La nueva jubilación flexible aprobada por la Seguridad Social y que entra en vigor este viernes no va a suponer ventaja alguna para los miles de trabajadores autónomos que cuentan con negocios en España. Así lo ha defendido la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA) que denuncia que esta regulación deja a los trabajadores por cuenta propia en una “clara desventaja” cuando se compara con los asalariados.

La modalidad, que ya ha aparecido publicada en el BOE (Boletín Oficial del Estado) permite compatibilizar la pensión de jubilación con un empleo a tiempo parcial (y por ende, un sueldo) siempre y cuando se cumplan determinados requisitos. La norma abre la posibilidad de desarrollar una actividad por cuenta propia, pero con una condición que para UPTA plantea ciertas dificultades para los que eran autónomos antes de jubilarse. 

Se pide no haber trabajado por cuenta propia durante los tres años previos a solicitar la jubilación, por lo que impide que, si un autónomo lleva décadas al frente de su propio negocio, pueda pasar directamente de esa actividad a la jubilación flexible.

Quieren que desaparezca el periodo de tres años

La organización ha considerado “especialmente grave” que una reforma que ha sido pensada para compatibilizar el empleo y la pensión coloque una barrera especial para los autónomos. En la práctica, esta modalidad es mucho más accesible para un trabajador que llega de un empleo por cuenta ajena que para uno cuya vida laboral transcurre por cuenta propia, que deberá abandonar sus negocios, permaneciendo alejados de la actividad. 

“No tiene sentido que se abra legalmente la jubilación flexible al trabajo por cuenta propia y al mismo tiempo, cerrar la puerta a los que llegan a la edad de jubilación siendo trabajadores autónomos”, ha denunciado el presidente de UPTA, Eduardo Abad. 

Este considera que la Seguridad Social está cayendo en el error de diseñar una reforma “pensando en los asalariados” y obliga a los autónomos a “adaptarse a un sistema que no responde a su realidad porque si un autónomo debe abandonar su actividad durante 3 años para acceder a una modalidad denominada jubilación flexible… para nosotros de flexible tiene poco”.

Por eso, piden al Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones de Elma Saiz, que dé marcha atrás en esa exigencia y que permita acceder a la jubilación flexible sin necesidad de tener que dejar de lado la actividad económica. 

Cobrar el 75% de la pensión desde el primer día

UPTA no quiere mezclar el problema actual que plantea la jubilación flexible con una de sus principales reivindicaciones, que es la jubilación progresiva para los autónomos. La propuesta permite que aquellos que hayan llegado a la edad ordinaria y cumplan los requisitos puedan cumplir voluntariamente con el negocio mientras cobran una parte de la pensión.

A día de hoy, la compatibilidad con el 100% de la pensión se consigue cuando se prolonga la actividad durante 5 años, pero la asociación cree que este periodo es excesivo para las personas que han llegado a la edad ordinaria y cuentan con una carrera completa de cotizaciones. 

La propuesta que lanza UPTA es que se permita a esos autónomos cobrar desde el principio al menos el 75% de la pensión que les corresponda, aumentando este tanto por ciento de manera progresiva hasta el 100% sin pedir los cinco años extra de actividad. “No buscamos privilegios sino dejar de ser trabajadores de segunda para el sistema de pensiones”.

La jubilación gradual como solución

Los autónomos aseguran que una salida progresiva del trabajo ayuda a resolver la falta de relevo generacional, ya que miles de bares, comercios, talleres o negocios pequeños siguen siendo viables una vez que el dueño llega a la edad de retiro. Compatibilizar una parte importante de la pensión con el negocio permitiría al autónomo reducir la dedicación, preparar el traspaso y acompañar durante un tiempo determinado a la persona que asuma la gestión. 

Podrían verse mejoradas cientos de actividades rentables que desaparecen cuando el titular se jubila. “La transición a la jubilación tiene que estar adaptada a las características del trabajo autónomo y no obligar a elegir de forma inmediata entre seguir en activo o cerrar el negocio.