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Una familia de EEUU se muda a Alicante y destaca el ahorro en educación: “Mis hijos han empezado a asistir a una escuela infantil privada y bilingüe por aproximadamente la mitad de lo que costaba la guardería”

La pareja dejó Rhode Island al comprobar que el coste de la guardería de sus hijos era superior al de su hipoteca.

Una imagen de la familia
Una imagen de la familia |Brian Hodge - Business Insider
Lucía Rodríguez Ayala
Fecha de actualización:

Mudarse a otro país no suele ser una decisión sencilla, pero muchas familias lo hacen pensando en ganar calidad de vida y poder vivir mejor gastando menos dinero. Es el caso de Brian Hodge y su esposa, que al cumplir 40 años, ambos empezaron a reflexionar sobre su situación en Estados Unidos y llegaron a la conclusión de que la vida que llevaban no era la que esperaban tener en ese momento, y decidieron mudarse a Alicante para comenzar de nuevo.

“Cumplir 40 años es un hito que inevitablemente invita a la introspección”, explica el marido en Business Insider. Unos meses antes de su cumpleaños, empezó a plantearse junto a su mujer qué estaban haciendo con su vida y su trabajo, ya que vivían en un suburbio de Providence, Rhode Island, pero los gastos empezaban a pesar demasiado.

Uno de los puntos que les hizo dar el paso a buscar alternativas fue el precio de la guardería de sus hijos. “El precio de la guardería en nuestro suburbio de Providence, Rhode Island, sería mayor que nuestra hipoteca”, explica Brian, lo que supondría tener que trabajar más horas y pasar menos tiempo con sus hijos. Esto, sumado a una subida de los alimentos y los suministros, supuso que, tras hacer números, se preguntasen qué querían realmente para su familia.

Por qué eligieron Alicante para empezar de nuevo

Tras estudiarlo y debatirlo mucho, la pareja decidió que era el momento de hacer algo distinto. Su esposa propuso Alicante, una ciudad que ya conocía porque había estudiado allí y que ambos recordaban por su calidad de vida y por tener un coste de vida más bajo que el de Estados Unidos.

Fue entonces cuando la pregunta que se hacían de “¿por qué?” pasó a ser “¿por qué no?”. Así que, poco después de cumplir 40 años, empezaron a preparar las maletas para iniciar una nueva vida en España.

La familia se instaló a principios del mes de junio en un barrio cerca de la costa en Alicante, según relata Brian, un entorno tranquilo, con cafeterías, parques infantiles, playa y transporte público para moverse por la Costa Blanca. En pocos meses viviendo allí se dieron cuenta del cambio que había dado su vida, y de la ansiedad con la que se habían estado desarrollando sus días hasta entonces. 

Hodge asegura que una de las grandes diferencias que han notado está en la forma en la que se vive la infancia. “En Estados Unidos, a veces parecía que los niños simplemente se toleraban. Pero aquí, son bienvenidos, e incluso celebrados, como parte de la vida”, cuenta. También destaca que los desconocidos suelen sonreír, ayudar con una puerta o ceder el asiento en el autobús.

El ahorro en la escuela infantil frente a Estados Unidos

El tema de la educación es uno de los que la pareja más destaca la mejora, y es que sus hijos han empezado a ir a una escuela infantil privada y bilingüe, que les cuesta mucho menos de lo que habrían tenido que pagar en Estados Unidos. “Mis hijos han empezado a asistir a una escuela infantil privada y bilingüe por aproximadamente la mitad de lo que costaba la guardería en Estados Unidos”, explica. 

En cuanto a la adaptación, los hijos han mostrado una gran capacidad para asumir esta nueva etapa, mientras que él y su mujer han adaptado su modo de vida, y trabajan de forma autónoma en remoto. Además, están aprendiendo nuevas habilidades, mejorando idiomas y viviendo experiencias distintas. Para ellos, el traslado no ha sido solo una cuestión económica, sino también una forma de recuperar tiempo y redefinir sus prioridades.

Aun así, reconoce que no todo ha sido sencillo. Mudarse a un país donde no tenían amigos ni familiares ha supuesto empezar desde cero y dejar atrás una red de apoyo importante. También han tenido que adaptarse a la burocracia española y a un ritmo de vida más lento. “Resulta que, cuando te dicen ‘mañana’, no siempre significa ‘mañana’”, señala.

“No sé si nos quedaremos para siempre”

La barrera del idioma también ha sido un reto, aunque el hombre explica que poco a poco ha ido recordando las clases de español que dio en el instituto, pero que, pese a ello, las tareas normales, como conseguir un carné de biblioteca o recoger una receta, se vuelven más complicadas cuando no se domina bien el idioma.

A pesar de esas dificultades, para este estadounidense mudarse ha España ha sido una experiencia que ha cambiado su vida y la de su familia. “Apenas han pasado unos meses desde que obtuvimos nuestra visa de tres años, y ya ha sido una experiencia que nos ha cambiado la vida”, afirma.

“No sé si nos quedaremos para siempre, pero sé que esta fue la decisión correcta por ahora”, resume. Para él, no todo el mundo necesita venderlo todo e irse a vivir al extranjero, pero sí conviene pensar en cómo se quiere invertir el tiempo.