A partir de ahora las familias ya no tendrán que ir separadas en los vuelos de bajo coste, o al menos en lo que se refiere a los padres y sus hijos. Tal y como ha detallado la cadena británica BBC en un artículo, Ryanair ha decidido dar marcha atrás y ha modificado oficialmente su política de asientos familiares para permitir que los padres puedan sentarse junto a sus hijos pequeños sin tener que pagar ninguna tasa extra por la reserva del asiento. Algo que hasta ahora había sido elemento de polémica, ya que muchas veces los padres tenían que pagar más por sentarse al lado de sus hijos y, cuando estos son aún pequeños, no resulta agradable. Fin a otra polémica más que se suma a otras que también acabaron felizmente para los usuarios como la de la maleta de mano permitida en los vuelos de Ryanair, cuyo tamaño fue ampliado el pasado verano.
Según explica el medio de habla inglesa, los adultos que viajen con menores y decidan no pagar un asiento reservado durante el proceso de compra, serán informados de su asignación de asiento totalmente gratuita una vez que realicen el check-in. Para que no queden dudas sobre cómo se aplicará esta medida en la práctica, la compañía irlandesa ha aclarado que estos asientos gratuitos para los padres estarán disponibles en la parte trasera de la aeronave, dado que las primeras filas suelen estar bloqueadas para reservas de pago. Hasta ahora, la política de Ryanair implicaba que los adultos debían pagar una tarifa de unas 8 libras esterlinas (alrededor de 9 euros) por trayecto para poder seleccionar asientos contiguos a los de los niños.
Una adaptación "a regañadientes" ante la investigación de Competencia
Este cambio en sus políticas no llega por propia iniciativa de la compañía precisamente, sino que viene justo después de que la Autoridad de Competencia y Mercados (CMA, por sus siglas en inglés) anunciara que abrían una investigación oficial para saber si la forma de cobro de Ryanair era injusto e incumplía la legislación de protección al consumidor para estos casos. Es más, la CMA ya sospechaba desde antes que se estaba cobrando a los padres por algo que la aerolínea ya estaba obligada a cumplir por las propias normativas de seguridad infantil en aviación.
En vez de asumir el fallo, el director ejecutivo de Ryanair, Michael O'Leary, que suele estar metido en polémicas relacionadas con la compañía y todo lo que rodea a los vuelos operados por Ryanair, ha criticado a la CMA y ha afirmado que la aerolínea se adaptaría "a regañadientes a este estándar del sector". O'Leary ha defendido que su antigua política cumplía plenamente con las leyes, que ya daba “seguridad” a las familias y era "universalmente aceptada por los consumidores como la más progresista y transparente de Europa".
Por su parte, las organizaciones de defensa del consumidor, como Which?, han celebrado la noticia, aunque lamentan que Ryanair no haya actuado por iniciativa propia y haya tenido que verse obligada por las autoridades a hacer "lo correcto" para eliminar estos cargos injustificados.

