El calor, la sequía o el alto coste de los fertilizantes encarecen las cosechas. El aceite de oliva es el gran perjudicado, con aumentos de precio que llegan ya al 233% respecto a hace dos años.
La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) advierte sobre denuncias que han llegado a las autoridades sanitarias sobre la venta irregular de aceite, que no sería virgen.