El sistema de protección por desempleo español acaba de registrar uno de los mayores saltos en la cuantía media de la prestación contributiva de los últimos años. El gasto medio por persona beneficiaria, sin contar el subsidio agrario de Andalucía y Extremadura, se situó en marzo en 1.608 euros mensuales, una subida de 293 euros en términos interanuales que supone un alza del 22,3%, según los datos que el Ministerio de Trabajo y Economía Social publicó este 5 de mayo.
La tasa de cobertura del sistema, que mide qué porcentaje de los demandantes con derecho recibe efectivamente alguna prestación, cerró marzo en el 78,77%, el porcentaje más alto en un mes de marzo desde 2010. La reforma del subsidio aprobada en 2024 y el efecto retardado de la subida acumulada del Salario Mínimo Interprofesional sobre las bases de cotización empujan ambas cifras al alza.
El SMI y las bases de cotización tiran de la nómina del SEPE
La prestación contributiva por desempleo, lo que se conoce como “el paro”, se calcula como un porcentaje de la base reguladora, que es la media de las cotizaciones de los seis meses anteriores al cese. Durante los primeros 180 días, el SEPE abona el 70% de esa base reguladora. A partir del día 181, el 60%. Cualquier subida del SMI repercute con retraso en la cuantía de la prestación, porque las cotizaciones de hoy son las bases reguladoras que el SEPE usa para calcular el paro de mañana.
La sucesión de revalorizaciones del SMI desde 2018, que ha llevado el suelo salarial español de 735,90 euros a más de 1.180 euros, llega ahora a la nómina mensual de quienes han perdido el empleo en los últimos meses.
A esta dinámica se suma un segundo factor estructural. La reforma del subsidio por desempleo del Real Decreto-ley 2/2024 elevó la cuantía del subsidio asistencial (la ayuda de menor cuantía a la que pasan los parados que han agotado la prestación contributiva) al 95% del IPREM (el Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples, la referencia anual del Estado para fijar subsidios) durante los primeros 180 días, frente al 80% en vigor antes de la reforma. El cambio normativo afecta a cientos de miles de beneficiarios y eleva el importe medio del conjunto del sistema sin necesidad de que cambie el perfil del parado.
La cobertura alcanza máximos de los últimos 16 años
La tasa de cobertura del sistema, fijada en el 78,77% en marzo, lleva años recortando distancia con los niveles previos a la crisis financiera. La cobertura no había alcanzado un nivel similar en un mes de marzo desde 2010, cuando el sistema todavía estaba acusando el aumento masivo del paro contributivo.
Desde entonces, la cobertura llegó a rondar el 55-58% entre 2017 y 2018, según las series del Boletín Estadístico de Prestaciones del Ministerio de Trabajo. La recuperación hasta el actual 78,77% se explica por dos canales. Uno es la recuperación del peso del contrato indefinido tras la reforma laboral. El otro, el cambio normativo del subsidio, que ha sacado a colectivos enteros del agujero asistencial.
España se sitúa con esta cifra por encima de la media europea de cobertura del desempleo. Los datos comparados de Eurostat para 2024 sitúan en torno al 60% la tasa media en la zona euro, con países como Alemania o Francia oscilando entre el 60% y el 70%, y solo los nórdicos tradicionalmente por encima del 75%.
Las personas beneficiarias se mantiene elevado, con 1.777.568 demandantes cobrando alguna prestación en marzo. El dato muestra que la cobertura no es producto de un mercado laboral más débil sino de un sistema que protege a una proporción mayor del paro registrado, una distinción que conviene tener presente para no leer mal el indicador.
La factura del SEPE se acerca a los 26.000 millones anuales
La consecuencia presupuestaria del doble efecto cuantía más cobertura es una factura mensual del SEPE en máximos de los últimos años. La inversión total en prestaciones del mes de marzo ascendió a 2.141,6 millones de euros, lo que, extrapolado a doce meses, deja una línea de gasto cercana a los 26.000 millones anuales.
La cifra se sitúa en el rango más alto de las series recientes y obliga al ministerio a seguir muy de cerca el comportamiento del mercado laboral, especialmente en un escenario en el que la afiliación marca máximos pero el paro registrado, aunque baja, todavía supera los 2,3 millones de demandantes.
A medio plazo, el debate presupuestario sobre el equilibrio del sistema vuelve a estar abierto. La cuantía media seguirá tirada al alza por el efecto retardado del SMI sobre las bases reguladoras, porque cada vez que se suba el suelo salarial el SEPE pagará prestaciones más altas con un desfase de seis meses. Si la cobertura se mantiene en el rango actual, la próxima lectura presupuestaria del sistema podría obligar a Trabajo y a Hacienda a afinar la previsión de gasto del año en curso.