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No puede pagar el alquiler y con 64 años se construye una mini casa de 15 metros cuadrados: “es mi refugio”

Trabajó durante muchos años y se divorció de su marido antes de decidirse a jubilarse, dejarlo todo “y dar un gran salto para recuperar energía”.

La jubilada leyendo un libro en su casa container
No puede pagar el alquiler y con 64 años se construye una mini casa de 15 metros cuadrados: “es mi refugio” |Envato
Berta F. Quintanilla
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Silvia Valdivia, una mujer de 64 años, ha reconocido que cuando cumplió la edad de jubilación sintió que era el momento de empezar a renacer. Ya tenía varios avisos de su médico, y al final decidió tomarlos en serio: era el momento de empezar a cuidarse. Durante más de 15 años estuvo trabajando con un cargo de responsabilidad en una empresa de cosmética en Córdoba (Argentina) y al finalizar su contrato de trabajo notó que debía “soltar y dejar de vivir en tribu”.

Nunca tuvo miedo de la soledad, de hecho, es el claro ejemplo de lo que aseguran varios psicólogos. No es malo preferir la soledad a la vida social y está demostrado científicamente. Se había divorciado no hacía mucho abandonando los años que había pasado siguiendo la misma rutina. Ahora, estaba dispuesta a empezar de cero, pero ¿dónde? 

Según publica el medio argentino Río Negro, la jubilada decidió buscar la libertad en el contacto con la naturaleza. Por eso, construyó su propia casa, una vivienda de 15 metros cuadrados, container, en Villa Flor Serrana (una reserva natural en Tanti). “He aprendido a leer las señales del universo para encontrar mi lugar en el mundo”, ha afirmado durante la entrevista.

Analizó el mercado inmobiliario, los alquileres y dijo ‘no’

La decisión de marcharse a Tanti e invertir en su propia vivienda prefabricada no surgió de la nada. Antes, estuvo revisando el precio de los alquileres, de las hipotecas y los sitios donde a ella le gustaría quedarse a vivir. “Fue un renacimiento, una vibración”.

En el mes de agosto de 2021, mientras buscaba un lugar para conectar con la naturaleza, tuvo un encuentro que le cambió la vida. “Estaba tomando mate en la Reserva Natural Privada Cascada Los Chorrillo cuando escuché el ruido de varios caballos bañándose en el río. Salieron del agua, se revolcaron en la arena y uno de ellos me miró”.

En ese momento, señala “supe que estaba en el lugar adecuado”. “A veces uso un péndulo medidor de energías, pero esta vez no me hizo falta”.

“Quise vivir en un container porque me fascinaban”

Reconoce que, para evitar pagar el alquiler, se fijó en un vídeo donde una familia residía en un container marítimo. “Me quedé fascinada” porque “no quería una construcción tradicional, antes de que la vendedora me dijera el precio, ya sabía que tenía que ser mío”.

“No quería ir cargando con bolsas de cemento, que me robasen el material de la obra o tener que esperar mucho tiempo para tener mi casa, buscaba algo ágil, sencillo, coherente con mi modo de vida sustentable y amigable con el medio ambiente”.

La construcción se llevó a cabo en una fábrica en Córdoba y duró unos 90 días. “Luego, trasladamos mi casa con un camión y la descargó con una grúa sobre una base de cemento, comenzando con el diseño de mi nuevo hogar”.

Una casa pequeña pero eficiente

La casa es una muestra de cómo se puede vivir en un lugar eficiente y bonito. Tiene un pequeño salón, un baño completo, termotanque, cocina instalada y un mobiliario pensado para optimizar el espacio. Sólo tiene una ventana y una cristalera que hace de puerta. 

Está perfectamente aislada a pesar de que las paredes y el techo son de madera, de modo que se dé a los visitantes y a ella misma una sensación acogedora. “Aunque el espacio sea pequeño, el corazón de la casa es inmenso”.

Poco a poco van llegando sus familiares a visitarla. La última vez aparcaron hasta siete coches en la puerta. “Como sólo se pueden quedar tres personas a dormir dentro, el resto pernoctó en carpas que armamos alrededor, la casa nos abrazó a todos”.

“Es mi refugio energético desde que me jubilé”

Tanti es el refugio de Silvia desde que en 2023 se jubiló “suelo venir todos los fines de semana y cuando puedo organizarme, me quedo entre seis y siete días seguidos”. Ahora, trabaja en un negocio familiar, una distribuidora de caramelos y tabaco.

Su compañero es su ex marido, de quien está separada desde hace 16 años. Tiene problemas de salud y necesita que ella le eche una mano. Padece Parkinson y su ex mujer siente que la necesita. “Seguimos siendo familia, por nuestras hijas. Uno no cambia su esencia independientemente de lo que haya pasado entre nosotros”.