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Una pareja de jubilados es expulsada de su casa prefabricada tras 40 años porque ya no cumple la normativa: “Nos fuimos llorando”

Llevan veraneando en este cámping desde 1985, residiendo en esta casa prefabricada móvil desde abril hasta septiembre.

Alain y Dominique Torres, expulsados de su residencia de verano
Alain y Dominique Torres, expulsados de su residencia de verano |'Le Progrès'
Esperanza Murcia
Fecha de actualización:
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Uno de los episodios más difíciles que puede vivir una familia es que los expulsen de su casa. Especialmente cuando se lleva décadas en ella. Es precisamente lo que han vivido Alain y Dominique Torres, que han tenido que abandonar “entre lágrimas” su vivienda prefabricada de verano porque ya no cumple con la normativa. Así, han tenido que dar portazo a 40 años de vida.

Fue el 18 de enero de este año cuando tuvieron que abandonar su casa móvil por no renovarle el contrato: “Nos fuimos llorando”, confesó Dominique. No en vano, llevaban veraneando allí desde 1985, motivo por el que, su caso, ha conmovido a toda la localidad. Y es que, por primera vez desde 1982, cuando se creó el cámping, no van a poder pasar el verano en Cublize.

“Vinimos tres semanas de vacaciones con los niños. Volvimos en el verano del 83, luego cuatro semanas en el verano del 84 y, desde 1985, hay abonos de temporada”, explicó Alain, tal y como recoge el medio ‘La Dépêche’. Al principio, veraneaban en tienda de campaña, después pasaron a la caravana y, desde 2011, residían en su casa móvil, que compraron por 9.000 euros. Con el paso del tiempo, se habían arraigado en la misma parcela, a orillas del lago, a una hora de su domicilio.

La casa prefabricada de Alain y Dominique
La casa prefabricada de Alain y Dominique | Foto: 'La Dépêche'

“Podrían habernos avisado y dejarnos un año más”

Alain y Dominique han pasado más de 40 veranos entre comidas compartidas y concursos de petanca. Todos los años, desde abril a septiembre, vivían en su casa móvil, por un total de 3.150 euros. A finales de diciembre de 2025, descubrieron que no le renovaban el contrato y el cámping les exigía que desalojaran su casa antes del 15 de abril porque ya no cumple con sus normas residenciales.

Junto a ellos, se han visto afectados otros cuatro propietarios: “Podrían habernos avisado y dejarnos un año más”, lamenta la pareja de jubilados, quienes denuncian la escasa comunicación con la nueva dirección.

Al parecer, según recoge ‘Le Progrès’, el cámping es de 4 estrellas y, según la dirección del mismo, eso implica exigir “unos estándares”, considerando que una casa móvil de 30 años no los cumple. A falta de una solución sencilla para revenderla, la pareja la ha cedido al camping. Y ahora ya están buscando su próximo destino para veranear, estando entre España o Bretaña.