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Hervir hojas de laurel con bicarbonato: para qué sirve y por qué lo recomiendan

La cocción de tres o cuatro hojas de laurel con una cucharada de bicarbonato libera cineol y compuestos básicos que acaban con el olor a fritura y a humedad de la cocina, aunque la mezcla no es desinfectante y no sustituye a un limpiador.

Hervir hojas de laurel con bicarbonato
Hervir hojas de laurel con bicarbonato |Imagen generada con IA
Antonio Montoya
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El olor a fritura impregnado en la cocina después de cocinar toda la tarde o el olor a humedad acumulado tras un fin de semana sin abrir las ventanas son problemas habituales en pisos pequeños sin extracción potente. La cocción de tres o cuatro hojas secas de laurel con una cucharada de bicarbonato sódico se ha convertido en uno de los ambientadores caseros más populares para esos casos, sobre todo entre quienes vuelven del trabajo y solo tienen quince minutos para cenar o no quieren abrir las ventanas en pleno enero.

La mezcla libera cineol y eugenol, dos compuestos volátiles cuyas propiedades aromáticas y digestivas recoge Eroski Consumer en su ficha sobre el laurel, y funciona como neutralizador de olores, no como desinfectante.

El laurel desprende su carga aromática al hervir porque el calor rompe las glándulas oleíferas de la hoja seca y libera el cineol, un compuesto similar al de las hojas de eucalipto, junto con trazas de eugenol, presente también en el clavo de olor. El vapor que sale del cazo arrastra esos aceites esenciales en suspensión y los reparte por la cocina y las habitaciones cercanas si se deja la puerta abierta.

El bicarbonato sódico cumple otra función. Su pH alcalino, en torno a 8,3, neutraliza los compuestos volátiles ácidos que componen los olores a fritura (ácidos grasos volátiles), a humedad (aminas) y al cubo de basura sin vaciar. Mientras el vapor recorre la estancia, las moléculas básicas del bicarbonato se unen a las ácidas del olor y forman compuestos sin carga aromática que ya no se perciben.

La combinación funciona mejor que cada ingrediente por separado. El laurel solo aromatiza, sin neutralizar. El bicarbonato solo neutraliza, sin dejar aroma. Hervidos juntos, enmascaran y eliminan al mismo tiempo.

Perfecto para una cocina de 15 metros cuadrados

El preparado básico requiere material habitual:

  • Cuatro hojas secas de laurel (las frescas tienen menos cineol acumulado).
  • Una cucharada sopera de bicarbonato rasa.
  • Medio litro de agua del grifo, suficiente para una cocina pequeña con la puerta cerrada.
  • Un cazo bajo y abierto, sin tapar, sobre fuego medio durante diez o quince minutos después de que el agua arranque a hervir.

El vapor sale antes con un cazo ancho y bajo que con uno alto y estrecho. Para una cocina abierta al salón conviene doblar las cantidades y mantener el fuego bajo durante media hora. Apagar y dejar el cazo enfriar dentro de la cocina alarga el efecto, porque el aroma sigue saliendo del agua templada durante una hora más.

Quien teletrabaja con la cocina pegada al despacho puede dejar el preparado al fuego mínimo mientras prepara el café de media mañana, en lugar de gastar diez veces más en velas aromáticas o difusores enchufables.

Los errores que cancelan el efecto

Tres fallos repetidos invalidan la mezcla por completo:

  • Añadir vinagre o limón al cazo. Cualquier ácido cancela el bicarbonato (la efervescencia se la lleva todo el efecto neutralizador), y la mezcla pierde la mitad de la potencia.
  • Hervir con la puerta de la cocina cerrada y el extractor encendido. El extractor saca el vapor por la campana antes de que llegue al resto del piso. Mejor apagarlo durante el preparado.
  • Reutilizar el agua del cazo varias veces. El cineol del laurel se evapora en la primera cocción y las hojas usadas pierden el aroma. Cada preparado pide hojas nuevas, aunque el bicarbonato sí se puede repetir si se cuela el agua.

La mezcla no sustituye a un limpiador desengrasante. Si la cocina huele a fritura porque la grasa está pegada en la campana, el zócalo de los muebles altos o el filtro del extractor, hervir laurel solo enmascara el problema durante unas horas. La grasa hay que retirarla con jabón y agua tibia, y solo después aprovechar el vapor del laurel para refrescar el ambiente. Forzar más el truco, alargando la cocción a una hora o subiendo la cantidad de bicarbonato, no mejora el resultado y deja olor a hierba quemada en la cocina.

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