A pesar de la revolución tecnológica y el avance de la inteligencia artificial, las manos humanas siguen siendo insustituibles para los trabajos del día a día. Oficios de toda la vida como la carpintería, la fontanería o la electricidad viven hoy una situación un tanto complicada. Aunque las empresas tienen los talleres llenos de pedidos de todo tipo, no encuentran trabajadores cualificados para cubrir los puestos.
Román, es un joven carpintero valenciano que trabaja en la empresa Nivel 10 y comparte su pasión en redes bajo el nombre de Good Carpenter. En una de sus últimas entrevistas en el podcast Sector Oficios, analizó la situación a la que se enfrentan las empresas con esta realidad. "La gente se dará cuenta de lo importante que es cuando quedemos cuatro o cinco carpinteros, porque ya se nota que no hay oficios y ChatGPT no te puede arreglar un mueble”, confiesa el joven.
Un sector envejecido con empleo garantizado
El gran desafío al que se enfrenta la carpintería en España es la edad de sus plantillas. Según los datos, actualmente hay entre 35.000 y 45.000 carpinteros y ebanistas en el país, pero más del 60% de ellos ya ha cumplido los 45 años. Las escuelas de formación profesional no consiguen atraer a las nuevas generaciones, lo que complica mucho el relevo de los oficiales que se van jubilando.
Esta falta de personal cualificado ha provocado que la tasa de paro en este oficio sea de las más bajas del mercado laboral. Quien sabe manejar la maquinaria actual, entiende de materiales y sabe interpretar un plano de diseño tiene el empleo prácticamente asegurado.
En cuanto al dinero, el sueldo medio de un carpintero asalariado se mueve entre los 19.900 y los 22.400 euros brutos al año. Si miramos las categorías del Convenio Estatal de la Madera, un Oficial de 1ª gana unos 1.730 euros brutos al mes (unos 24.290 euros anuales), mientras que los operarios de menor categoría cobran entre 20.000 y 22.100 euros brutos al año. Por su parte, los autónomos que tienen su propio taller y hacen encargos a medida, superan con facilidad los 25.300 euros limpios al año.
“No vagueéis en casa, estos oficios merecen la pena”
Aunque la tecnología ha ayudado a mejorar los procesos gracias a máquinas de corte automático que quitan esfuerzo físico, el oficio sigue siendo duro. Los carpinteros trabajan una media unas 40 horas semanales de lunes a viernes (unos 215 días al año), pero se exponen a diario a ruidos muy fuertes, dolores de espalda por cargar tableros pesados y al polvo de la madera, lo que les obliga a usar mascarillas y sistemas de aspiración especiales en todo momento.
A pesar de la dureza del trabajo y de imprevistos cotidianos como las exigencias de algunos clientes o los problemas con los plazos, los profesionales defienden el orgullo de crear cosas con sus propias manos. El propio Román descubrió que la carpintería era lo suyo con tan solo 10 años, “cuando cogí una navaja y un trozo de madera y empecé a tallar”.
"Si puedo dar un mensaje a los jóvenes, es que no vagueen en casa y descubran estos oficios, porque merecen la pena y son otro mundo", concluye el joven, animando a ver la carpintería como una salida profesional con mucho futuro y un valor que ninguna máquina puede imitar.

