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Juan Carlos Espinosa, director general de Inés Rosales, las tortas más tradicionales: “Cada trabajadora hace 10.000 tortas de aceite al día”

La empresa necesita alrededor de 6 meses para formar a cada labradora y asegura que no todas las aspirantes consiguen desarrollar la destreza necesaria para extender la masa con el grosor y la forma adecuados.

Torta de Inés Rosales
Torta de Inés Rosales |Inés Rosales
Icíar Carballo
Fecha de actualización:

Antes de que las tortas de aceite de Inés Rosales lleguen al horno, una parte importante de su elaboración sigue dependiendo de la mano del hombre. En la fábrica de Huévar del Aljarafe (Sevilla), 16 trabajadoras, conocidas como labradoras, se encargan de extender una a una las porciones de masa. La compañía mantiene así un proceso artesanal dentro de una producción destinada a un mercado mucho más amplio, con una exigencia que obliga a combinar velocidad, precisión y regularidad

Así, las labradoras estiran manualmente cada pieza antes de que entre en el horno, en una tarea repetitiva que exige mantener la precisión durante miles de movimientos diarios. “Es un proceso en el que cada una hace 10.000 tortas al día”, explica Juan Carlos Espinosa, director general de la compañía, en una entrevista para ‘ABC Sevilla’.

Una cifra que permite medir la intensidad de un trabajo en el que el margen de error es reducido. Una torta demasiado fina puede caramelizarse y adquirir un color más tostado, mientras que una masa insuficientemente extendida puede quedar más gruesa y blanca.

Seis meses para aprender un movimiento que acaba siendo automático

Convertirse en labradora requiere, según Juan Carlos, un proceso de aprendizaje que suele prolongarse durante unos seis meses. El primer paso consiste en comprobar si la candidata dispone de la habilidad manual necesaria. “Lo primero que identificamos es si tiene la habilidad; hay un don para ello y no todo el mundo que quiere lo consigue”, señala.

La formación sirve después para desarrollar el ritmo y la memoria muscular hasta conseguir que el gesto se repita de manera prácticamente automática. “Si tiene la habilidad de desarrollar el movimiento muscular y la memoria, al final hace un producto sin mirar”, sostiene el director general.

fabrica ines rosales
El presidente de la Diputación de Sevilla, Javier Fernández, durante su visita a la fábrica de Inés Rosales.

Sin embargo, no todas las aspirantes completan este proceso. Juan Carlos explica que algunas progresan con mayor rapidez, mientras que en otros casos la evolución se detiene después de varios meses. “Algunas pueden ser antes, otras parece que tienen la habilidad y después, al cabo de los tres meses, resulta que aquello no evoluciona y lamentablemente tenemos que dejar de invertir en ello”, confiesa.

Actualmente, el puesto está ocupado de manera exclusiva por mujeres y, tras ser preguntado por la ausencia de hombres, Juan Carlos sostiene que la empresa no ha encontrado hasta ahora candidatos que desarrollen la misma destreza. “Porque esa habilidad natural que intentamos descubrir no la hemos descubierto en ningún hombre. Esa es la razón”, asegura.

Pantallas para vigilar en tiempo real el grosor y el color

Asimismo, la dimensión artesanal del proceso convive con herramientas de control destinadas a detectar desviaciones durante la producción. Las trabajadoras cuentan con pantallas en las que pueden observar el resultado de las piezas y corregir sobre la marcha posibles diferencias en la forma, el grosor o el horneado.

“La pantalla sirve para que ellas mismas vayan viendo cómo está el producto, sirve un poco de control de calidad por si las tortas van especialmente alargadas”, explica Juan Carlos. El aspecto final ofrece además pistas sobre cómo se ha trabajado la masa.

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El presidente de la Diputación de Sevilla, Javier Fernández, durante su visita a la fábrica de Inés Rosales.

El sistema funciona así como apoyo a una tarea cuyo elemento central continúa estando en las manos de las trabajadoras. En una fábrica sometida a las exigencias de una producción elevada, Inés Rosales mantiene en uno de sus procesos clave una técnica basada en la experiencia, la repetición y una destreza que requiere meses de aprendizaje.