Logo de Huffpost

Marta, pastelera de 23 años: "Empiezo a trabajar a las tres de la madrugada y salgo a las 11 de la noche, es dejarme la vida"

La joven, creadora de ‘La Herencia Bakery’, enseña en redes sociales la realidad de cómo se saca adelante un pequeño comercio trabajando sola.

Marta en su pastelería sacando unos dulces del horno
Marta, pastelera de 23 años: "Empiezo a trabajar a las tres de la madrugada y salgo a las 11 de la noche, es dejarme la vida" |Tiktok @laherenciabakery
Antonio Montoya
Fecha de actualización:

Arrancar un negocio propio desde cero resulta casi siempre un camino lleno de baches y noches sin dormir. Y es que, detrás del bonito escaparate y de la ilusión inicial, los autónomos tienen que hacer frente a horarios interminables e innumerables gastos por solo mantener su tienda abierta. 

Esto es lo que muestra Marta, una joven pastelera de 23 años de Pilar de la Horadada (Alicante), que ha utilizado su perfil de TikTok (@laherenciabakery) para enseñar el lado menos ‘dulce’ de tener que llevar ella sola una pastelería. Su caso se une al de muchos jóvenes que están apostando por montar sus propias panaderías o negocios de pasteles y dulces, como una forma más de ganarse la vida.

De los encargos por internet a la locura del local físico

Tal y como cuenta ella misma, todo empezó siendo un pequeño obrador digital dedicado a preparar tartas a medida. El boca a boca funcionó de maravilla en el pueblo, empujando a la chica a dar el gran salto y abrir un local de cara a la calle. Sin embargo, asumir toda la responsabilidad de una tienda física sin ayuda convirtió sus rutinas en una auténtica odisea diaria. "Contemplemos la opción de que estoy yo sola. Eso es una locura", dice la propia protagonista en sus vídeos.

Entonces, la pastelera tuvo que hacerse cargo de prácticamente todo, desde comprar ingredientes y hornear los dulces, hasta limpiar el local, atender a los clientes y subir nuevos vídeos a internet para seguir escalando en redes sociales. Una locura.

Todos esos quehaceres la llevaron a tener unos horarios con los que nadie puede sobrevivir. "Empiezo a trabajar a las tres de la madrugada y salgo a las 11 de la noche, esto no es solo ser trabajadora, es dejarme la vida intentando llegar a todo", aseguró Marta, dejando clarísimo el cansancio extremo que sufren muchísimos comerciantes.

Un mensaje de esfuerzo y optimismo

Asimismo y con todas esas dificultades y de tener una apertura de tienda que considera "una de las mayores locuras de mi vida", la emprendedora se siente muy feliz con lo que logró levantar a base de picar piedra. Encima, lejos de desanimar a otros jóvenes con ganas de abrir su propio negocio, ella lanza un mensaje lleno de fuerza y esperanza.

Por lo que, Marta cree que hay que confiar en las ideas propias por más críticas que se reciban de los demás. "Nunca escuches los comentarios negativos de la gente. Intenta hacer un buen plan de empresa, céntrate en ti y en el negocio que estás creando, que se puede con mucho esfuerzo, con muchísimas ganas y con muchísima ilusión", dice ella, demostrando que la pasión por el oficio compensa hasta los madrugones más duros.

Archivado en