En España se ha producido una caída del 25% en el consumo de pan en los últimos 10 años, según datos del Ministerio de Agricultura. Por eso, en lugar de grandes panaderías, se está abriendo paso la tendencia de abrir obradores artesanales en los que se prime la calidad sobre la cantidad. Se llaman micropanaderías y cada vez hay más repartidas por nuestro país.
Generalmente, trabajan pocas personas, en este caso sólo dos. Luis Cuesta, que es experto en marketing y Maite García dejaron Barcelona para mudarse a Utrera, en Sevilla, y arrancar un negocio en el que venden pan por encargo. Gracias a esto, ellos han mejorado su calidad de vida, adaptando su día a día a su horario laboral y evitando el concepto tradicional de ‘industria del pan’.
En uno de sus vídeos publicados en Youtube, Luis da respuesta a una de las preguntas que más veces le han hecho. ¿Es rentable el negocio de las micropanaderías? La respuesta es contundente. “Sí, pero hay que tener paciencia”.
Sueldo de 1.200 euros al mes y un colchón de 2.000 euros
Su compañera Maite “ha podido sacar un sueldo medio de 1.200 euros al mes, prorrateado en todo el año y hemos sacado un colchón de 2.000 euros para cubrir los meses de verano, que preveíamos que serían bastante flojos”, señala el panadero en su vídeo.
Para calcular lo rentable que es una panadería de este tipo, hay que tener en cuenta otros gastos que son el precio del alquiler del local o la luz y otras facturas. Además, hay que considerar qué volumen de producción de pan es el que se puede abarcar.
Un proyecto rentable es el que deja un salario de entre 1.600 y 1.800 euros al mes, “es algo mínimamente digno” matiza, si se tiene en cuenta el trabajo que llevan a cabo diariamente.
Jornada de trabajo de menos 30 horas a la semana
Tanto él como Maite trabajan menos de 30 horas a la semana a la producción “por lo que tenemos tiempo libre y podemos mantener un buen equilibrio entre la vida y el trabajo”. El negocio está creciendo, poco a poco. Pero en sus previsiones más optimistas ya ven un nivel de ventas alto, de unos 4.500 a 5.000 euros al mes.
“Esto nos permite tener los gastos controlados, y lo más importante que es poder vivir del proyecto sin sacrificar nuestra calidad de vida”.

