Logo de Huffpost

Una abogada, harta de la falsa “familia” en las empresas: “mientras callas eres un crack, el día que dices ‘a mi hora me voy’, te conviertes en el conflictivo de la oficina”

La abogada laboralista Virginia López Bello expone que la verdadera cara de las empresas se conoce cuando el trabajador se hace respetar y defiende sus derechos.

Virginia López Bello, abogada laboralista
Virginia López Bello, abogada laboralista |Instagram
Esperanza Murcia
Fecha de actualización:

‘Somos como una familia’. Es una frase que, seguro, han escuchado muchos trabajadores al entrar en una empresa. Al principio, todo parece idílico: existe buen ambiente, te tratan bien y parece que todo es compañerismo y confianza. Ahora, con el tiempo, en muchos casos se acaba descubriendo que todo es una fachada.

Así lo considera la abogada laboralista Virginia López Bello, quien advierte de que este ‘buenismo’ suele acabarse en el momento en que los trabajadores defienden sus derechos laborales y se niegan a ser sumisos. 

Hay empresas que no quieren trabajadores buenos, quieren trabajadores domesticados, quieren a alguien que haga horas extra gratis o vaya enfermo a trabajar y que además aguante todo tipo de faltas de respeto y encima dé las gracias por tener empleo y cobrar una nómina”, comienza denunciando.

“Te conviertes automáticamente en el conflictivo de la oficina”

López Bello asegura que, en este tipo de empresas, esa familiaridad acaba desapareciendo cuando descubren que el trabajador sabe defender sus derechos: “Mientras callas, eres un crack, eres imprescindible, de confianza y parte de la familia. Pero el día que dices, ‘yo a mi hora me voy, las vacaciones son un derecho’, ‘eso me lo mandas por escrito o no voy a trabajar gratis’, te conviertes automáticamente en el conflictivo de la oficina”.

Es a partir de este momento cuando, indica, en algunos casos la compañía pone al empleado en su radar y comienza a convocarlo a reuniones “absurdas” para medir su rendimiento: “básicamente intentan explicarte que tener dignidad perjudica el ambiente laboral”.

En este sentido, reprocha que “las empresas más obsesionadas con el compromiso suelen ser las mismas que llevan años robando tiempo, salud mental y vida personal a los trabajadores”, todo ello “mientras el jefe sube fotos desde Maldivas a sus redes sociales diciendo que el éxito es cuestión de esfuerzo y actitud”. El mismo jefe que, apostilla, “luego se indigna porque la gente graba conversaciones, guarda correos o denuncia”.

Son las mismas que, asegura, amenazan a los trabajadores y les presionan para que dimitan (lo que se conoce como despido silencioso), utilizando estrategias de desgaste como puede ser sobrecargarle de trabajo, cuestionar continuamente su desempeño o aislarle laboralmente.

“Te hacen sentir culpable por coger una baja y te venden como privilegio lo que realmente son tus derechos básicos. Y todavía tienes la cara de decir que nadie quiere trabajar. No, la gente sí quiere trabajar. Lo que cada vez soporta menos la gente es que la exploten”, concluye la abogada.