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Una jubilada de 77 años que dejó su empleo estable para ser capitana de barco: “soy electricista, mecánica y marco el rumbo de mi propia vida”

Nikki empezó a pasar los veranos de 1982 a bordo de una pequeña embarcación y la experiencia le gustó tanto que lo ha convertido en un modo de vida.

Nikki en su barco
Nikki, de 77 años, en el interior de su pequeña embarcación que tiene acondicionada como una vivienda. |Youtube
Berta F. Quintanilla
Fecha de actualización:

Nikki es una jubilada de 77 años que lo abandonó todo, incluida su casa y su trabajo, para cambiar de aires y zarpar, abandonando la costa para siempre. Aunque muchos la encuentran mayor para estos ‘trotes’, la anciana no puede estar más contenta. “Me dijeron en varias ocasiones que nunca debería subir a un barco y ya he pasado más de 44 años de mi vida en cubierta”. Su embarcación de acero con diseño holandés se ha convertido en su vivienda y allí cocina, come, duerme e incluso cuenta con algunas plantas a modo de jardín.

Ha contado su historia en el canal de Youtube Adventure Gypsy y el modo en que ha llegado hasta ahí no ha podido ser más curioso. Los responsables de estas grabaciones la encontraron de manera fortuita mientras intentaban conectar por radio con un amigo. Ella contestó y dijo que conocía el Gypsy, que es como se llama el barco de estos creadores de contenido, desde principios de los 90. 

La invitaron a subir a bordo, mientras el barco estaba fondeado en Prince William Sound, y allí pudo explicarles cómo es su día a día y por qué decidió abandonar una carrera profesional dentro de una importante empresa para aprender a navegar.

En 1982, vivió una experiencia decisiva que fue la de pasar los veranos a bordo. Poco después consiguió su propio barco y ahora ni se acuerda de la última vez que durmió en su casa. “Ya no tengo otra cama que no sea esa”, asegura mientras señala el pequeño espacio que le sirve de camarote.

Empleo estable en la administración pública

A principios de la década de los 80, Nikki decidió dar un giro de 180 grados a su vida, dejando su puesto de trabajo en la administración, concretamente en el Departamento de Pesca y Caza de Alaska tras pasar una semana a bordo de un pequeño barco.

“Me sentía mejor en el mar que haciendo cualquier otra cosa”, explica. Una vez que atracó la embarcación, llamó inmediatamente al trabajo para decir que estaba enferma, y al día siguiente se plantó en la oficina con sus papeles de renuncia a su puesto de trabajo. 

Se apuntó a un curso para aprender a navegar y empezó a ahorrar para tener su propio barco. “Tuve un instructor que era muy duro y que me dijo que no estaba preparada para navegar. Realizó una evaluación terrible sobre mí y me aseguró que jamás debería subir a un barco”.

Aunque pudiera parecer que esto iba a frenarla, no fue así. Compró una pequeña embarcación y se marchó a Valdez en 1982. En un primer momento pensó que sería una buena idea buscar a alguien que la acompañase pero todos sus conocidos tenían obligaciones laborales en tierra firme. 

“Me dí cuenta entonces de que se trataba de aprender a navegar sola”. Cuando consiguió la experiencia necesaria aseguró que “el momento había llegado, sé que estoy preparada para moverme y es lo que hago, simplemente eso: moverme”.

Navegar y trabajar en el mantenimiento del barco

Ahora su vida en el mar es igual que cuando estaba en su casa, en tierra. Cuenta con todas las comodidades y sistemas de emergencia y ha aprendido a ser su propio personal de mantenimiento. “Esto es trabajo para una sola mujer”, destacó durante el programa. “Es cierto que a veces echo de menos tener más ayuda para determinadas tareas, sobre todo en el caso en que hace falta tener un conocimiento técnico específico”.

Ha aprendido todo lo que sabe gracias a los libros y “recientemente consultando en internet, me encanta usar la Inteligencia Artificial porque encuentro que es muy útil y también miro muchos vídeos en Youtube”. Echa de menos haber contado con estas tecnologías cuando empezó. “Me hubiera ahorrado mucho trabajo”.

Dentro de su barco, ha diseñado un espacio para colocar su pequeño jardín donde cultiva lechuga y otras hierbas aromáticas. La cocina funciona con queroseno y tiene un salón en el que se sienta a coser o reparar piezas. 

No viajo con tanta frecuencia como lo hacía antes, ahora prefiero quedarme un tiempo en un lugar y esperar a que mejore el tiempo especialmente en los meses de otoño”. Ha pasado por lugares como Prince William Sound, una zona de Alaska donde hay montañas, glaciares o pequeños fondeaderos. 

Muchos le han dicho que puede ser que esté mayor para ese ritmo de vida. “Puede que tengan razón, pero soy fuerte”. 

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