Para muchas familias en nuestro país, encontrar un piso asequible y no tener que gastarse todo el sueldo simplemente en tener un techo se ha convertido en uno de los quebraderos de cabeza más estresantes de la vida adulta. Solo hay que ver el revuelo que ha habido últimamente con las nuevas normativas y los topes a los precios, ya que la situación, por más que haya una Política Estatal de Vivienda en marcha, no mejora y encima la demanda de pisos tanto para compra como para alquiler sigue aumentando por desgracia.
Sin embargo, si se mira cómo están haciendo las cosas en otros países de Europa, nos damos cuenta de que hay opciones reales que funcionan bastante mejor y a las que quizás España se podría acoger o, al menos, copiar en algunas cosas. Suiza es un ejemplo claro de que se puede proteger al inquilino a largo plazo sin que se olvide la oferta y sin que el propietario tenga que asumir el coste digamos.
Y es que en España solo hay que ver lo que nos cuesta vivir para ver que la cosa no va bien, ya que muchísima gente tiene que dedicar una parte enorme del sueldo solo para tener donde vivir. Es eso o seguir viviendo en casa de los padres, opción con la que muchos jóvenes tienen que conformarse hasta tener más de 30 años incluso ya que emanciparse parece cosa de héroes. Tal y como se puede ver en el portal especializado Suiza en Español en su artículo ‘Coste de vida Suiza vs España 2026: comparativa real’, "en Madrid, con 1.200 euros de sueldo, el alquiler te come 83 centavos de cada euro. En Suiza, 29 centavos".
Por lo que, aunque si se ven los números totales vivir en Zúrich o Ginebra parezca carísimo, en porcentaje del salario la realidad es que allí se puede pagar la vivienda sin quedarse sin dinero ni para una triste cerveza. Esto da sobre todo una capacidad de ahorro que en España no tenemos ni por asomo, dejando a los ciudadanos suizos llegar a fin de mes y planificar su futuro con muchísima más tranquilidad que aquí. Por otro lado, el mercado español funciona con una lógica de ciclos cortos, eso significa que a los 5 o 7 años el inquilino se echa a temblar porque no sabe si su casero le va a renovar el contrato de alquiler o lo va a echar para dedicar el inmueble a piso turístico, eso por no hablar de la posibilidad de que le suba más todavía el alquiler.
Un control de verdad del alquiler y contratos sin caducidad
Comparando el modelo suizo con el español, la receta helvética está más que clara, ya que apuesta por la tranquilidad de verdad para los inquilinos. Allí tener un contrato indefinido no es un mito, es la norma a la que todos se acogen, básicamente Como bien explican los investigadores de la Universidad de Berna en su estudio ‘Incidence, allocation, and efficiency costs of tenancy rent control - EconStor’: "Los acuerdos de alquiler son típicamente indefinidos, y los inquilinos pueden rescindir con un aviso de tres meses. Los propietarios se enfrentan a reglas más estrictas y solo pueden rescindir por uso personal o cuando lo requieran renovaciones importantes". Y por si fuera poco, esto reduce drásticamente la rotación constante de inquilinos que tanto encarece el mercado en nuestras fronteras.
Aunque si hay que mirar algo del sistema de vivienda suizo con detenimiento eso el control de precios que hacen allí, ya que tienen un sistema de "tercera generación" que consigue equilibrar la balanza por así decirlo. En vez de poner un tope aleatorio, el alquiler está vinculado a una Tasa de Referencia Hipotecaria oficial y a la inflación (de la cual el casero solo puede repercutir un 40%). El Instituto Europeo de Administración Pública lo detalla a la perfección en su estudio ‘Public Sector Performance Programme 2022-2025’, aclarando que "un inquilino suizo puede pedir un ajuste de alquiler cuando la tasa hipotecaria ha disminuido". ¡Sí, has leído bien! Si al propietario le cuesta menos pagar su hipoteca en el banco, el inquilino tiene el derecho por ley a exigir que le bajen la mensualidad, impidiendo subidas por pura especulación.
El "sablazo" fiscal español y el fracaso de las zonas tensionadas
Y es que las recientes normativas en España basadas en la declaración de "zonas tensionadas" han provocado que muchos dueños retiren sus casas del mercado por el miedo y la inseguridad. De hecho, un reciente informe sobre políticas de vivienda en europa realizado por Funcas ha explicado con datos empíricos lo que pasa en España cuando se topan los precios a la fuerza: "la regulación se asocia con una reducción del crecimiento de los precios solo a corto plazo en los municipios tratados, pero también con una caída significativa del número de contratos de alquiler formalizados". Es decir, pan para hoy y escasez de pisos para mañana.
Encima, no podemos obviar la otra gran barrera que bloquea nuestro mercado: los altos impuestos. Mientras en Suiza incentivan que fluya el mercado libre, en nuestro país el famoso "sablazo" fiscal a los arrendadores es de campeonato. El informe la fiscalidad de la vivienda en españa ha advertido de forma muy contundente sobre este infierno tributario patrio, señalando que en España: "por cada unidad de rendimiento antes de impuestos, se pierde el 44% debido a la carga fiscal... por encima tanto del promedio de la OCDE (32%) como del de la Unión Europea (31%)".

