El 87% de los españoles adultos consume café a diario, convirtiendo a España en una de las naciones más cafeteras de la Unión Europea. Sin embargo, la comunidad científica tiene claro que, aunque pueda parecerlo, el café no puede ser sustituto de ningún alimento.
Juan del Coso, investigador, científico y especialista en rendimiento, asegura que el 70% de la población lo utiliza para rendir mejor y concentrarse en el trabajo, a pesar de que la cafeína es una sustancia sin valor nutricional que solo bloquea la sensación de cansancio en el cerebro.
"El café bloquea la fatiga para rendir más"
A diferencia de las vitaminas o las proteínas, la cafeína no es esencial para el organismo ni aporta calorías que se traduzcan en energía celular. Su función es puramente técnica: actúa como un antagonista de los receptores de adenosina.
"Lo que hace es bloquear un sistema de fatiga para rendir más. Estamos intentando ocultar algo que nos está diciendo el cuerpo de forma sincera", explican los expertos. Al ocupar el lugar de la adenosina (la molécula que nos indica que estamos cansados), la cafeína "engaña" al sistema nervioso para mantener un estado de alerta artificial.
El café y los españoles
Según los últimos informes del Ministerio de Agricultura y la Asociación Española del Café (AECAS), los españoles consumen más de 65 millones de tazas al día, buscando combatir el sueño en un 78% de los casos y como forma de socialización en un 65%.
Aunque el consumo moderado (2 a 4 tazas) se asocia con beneficios cardiovasculares gracias a los antioxidantes del grano, la cafeína tiene una "cara B". Juan del Coso advierte sobre los efectos secundarios tras medir el rendimiento en deportistas: "En las horas siguientes, aproximadamente el 40% de ellos tienen problemas para dormir".
La ciencia confirma esta premisa: la cafeína es un "préstamo" de energía. Al tener una vida media de hasta 6 horas, el café de la tarde fragmenta el sueño REM, provocando que el ciudadano se despierte agotado al día siguiente, alimentando un ciclo de dependencia.
"La cafeína es un préstamo de energía que tu cerebro tendrá que devolver más tarde con intereses en forma de cansancio acumulado", concluyen los científicos.