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Vive con 32 años en una autocaravana en la finca de sus padres: “En vez de pagarles un alquiler, les preparo la cena todas las noches”

Como autónoma, pasó una crisis sin ingresos estables que le hacían imposible seguir independizada. Ahora está disfrutando de esta nueva etapa mientras reorienta su carrera profesional.

Una mujer desayunando en una autocaravana
Una mujer desayunando en una autocaravana |Canva
Esperanza Murcia
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La crisis de la vivienda es un problema global. Millones de jóvenes en todo el mundo están viendo como el aumento del coste de vida, nada acompasado con los salarios, está haciendo imposible ya no solo comprar una casa, sino pagar un alquiler individual en determinas ciudades. El caso de Lexi Inks, de 32 años, lo ejemplifica a la perfección.

“Si hace seis meses me hubieras dicho que estaría viviendo en una autocaravana de unos 18 metros cuadrados con mis dos perros rescatados, me habría reído en tu cara… pero aquí estoy”, afirma, confesando que, pese a no parecer una situación ideal, “no podría estar más feliz”.

La autocaravana en la que vive se encuentra enfrente de la de sus padres, en su finca rural de 48 hectáreas situada al oeste de Georgia. Sobre cómo ha llegado hasta aquí, explica que siendo periodista autónoma y creadora de contenidos, ha tenido algunos altibajos en su carrera y en sus finanzas durante los últimos años. “Los últimos meses han sido especialmente duros, entre el panorama caótico de mi sector y los presupuestos fluctuantes de mis clientes”, señala en primera persona para ‘Business Insider’.

“Al principio tenía sentimientos encontrados, pero enseguida me adapté”

Lexi cuenta que, cuando su situación claramente ya no era sostenible a largo plazo, sus padres le hicieron una oferta sorprendente: podía irse a vivir a su finca en Georgia rural en una autocaravana que le comprarían. Eso sí, con algunas condiciones: tenía que compartir el pequeño espacio con sus perros, ahorrar hasta el último dólar de sus ingresos y prepararles la cena todas las noches a modo de “alquiler”.

“Al principio tenía sentimientos encontrados, pero enseguida me adapté”, reconoce al citado medio, donde relata que, de inicio, se sintió “un poco triste” al hacer las maletas. “Había vivido en mi antiguo piso durante casi dos años y allí había acumulado tantos recuerdos, como la adopción de Milo [uno de sus perros] y el logro de varios hitos profesionales emocionantes. Me sentía como en casa”, relata.

Sin embargo, casi nada más llegar a Georgia, se dio cuenta de que estaba ante una gran oportunidad. No solo su carga económica había disminuido, sino que sus padres sabían que esto iba a ser muy beneficioso para su sistema nervioso, que estaba al límite. “A fin de cuentas, llevaba demasiado tiempo viviendo en un estado de ‘lucha o huida’”, añade.

Para hacérselo todo más fácil, le acomodaron la caravana para que fuera lo más acogedora posible, además de que su padre construyó un parque para los perros.

Ventajas económicas “innegables” 

Así lo asegura la joven, sintiéndose “enormemente agradecida” por el “regalo” que le han hecho sus padres. “Sin duda, les ha supuesto un sacrificio económico, y no lo doy por sentado, pero el hecho de que me hayan permitido quedarme aquí por el momento no solo me ha ayudado a ahorrar varios miles de dólares en alquiler y facturas, sino que también nos ha acercado más y nos ha brindado la oportunidad de cultivar una relación realmente sana”, expresa.

Por ello, indica que le gusta mostrar su agradecimiento a diario, ayudándoles en las tareas de la casa, como pintar, mover electrodomésticos y trabajar en la cabaña que están construyendo. “Y, por supuesto, preparándoles deliciosas cenas caseras que comemos juntos todas las noches”, agrega.

Pese a sentir cómoda y feliz, admite de que esta situación no es para siempre, aunque no tiene prisa por irse. Además de que tampoco lo tiene fácil: “Por mucho que haya estado enviando solicitudes para puestos a tiempo completo, a tiempo parcial y como autónomo todos los días desde que estoy aquí en Georgia, este mercado laboral no es precisamente fácil de manejar”.

Como reflexión final, Lexi afirma que sus padres le han dado mucho más de lo que “jamás podría haber pedido”: tiempo y espacio para buscar nuevas oportunidades laborales, paz, tranquilidad “por primera vez en mucho tiempo” y poder pasar tiempo de calidad con ellos en un entorno incomparable. Por todo ello, confiesa que, aunque vuelva a mudarse cuando reciba ingresos periódicos a tiempo completo, siempre recordará esta etapa “con mucho cariño”.