Tener la casa de nuestros sueños no es una tarea fácil y muchas personas invierten miles de hogar en construir su hogar ideal. Para ello invierten los ahorros de su vida e incluso venden otra propiedad para poder conseguir el dinero. Y es lo que le ha pasado a una pareja de 64 y 67 años que se han visto obligados a vivir en un cobertizo en el jardín tras vender su casa para comprar un terrero en el que construir su casa soñada.
Segun informan desde el medio bitánico The Sun, tras vender la vivienda y comprar el terreno, el proyecto de obra quedó paralizado poco después de presentarlo por una restricción en la zona que limitaba nuevas construcciones por la contaminación por fosfatos del río, que se encuentra a 19 kilómetros del terreno.
Sin posibilidad de avanzar con las obras, primero se instalaron en una caravana en el terreno que compraron y, más tarde, en un cobertizo de apenas 6 por 3 metros que acondicionaron con lo básico, aislamiento, estufa de leña, ducha y una pequeña cocina. “Estamos a favor de proteger el medio ambiente, pero nos hemos visto obligados a vivir así sin tener culpa”, lamentaba la mujer, que aseguró de que nunca fueron informados de esta restricción antes de iniciar el proyecto.
La normativa bloquea la obra y dispara los costes
La pareja asegura que se sintió engañada por un “tecnicismo” y que su proyecto quedó atrapado en una normativa que desconocían. “Se suponía que este sería nuestro hogar definitivo”, afirma Jane, que también destacó que llevan desde antes de la pandemia sin poder hacer una vida normal en una vivienda propia.
Finalmente, en 2025 lograron obtener el permiso de construcción tras comprar créditos de fosfato, una medida obligatoria para compensar el impacto ambiental. Sin embargo, esto ha supuesto un coste adicional de 7.000 libras (unos 8.100 euros), al que se suman otros gastos imprevistos.
Además, el presupuesto inicial se ha disparado, y es que la pareja calcula que ahora tendrán que invertir entre 400.000 y 500.000 libras (465.000 y 580.000 euros) si recurren a constructores profesionales, un presupuesto muy por encima de lo previsto que era de 370.000 libras (unos 430.000 euros). A esto se suman nuevas exigencias como paneles solares o sistemas de almacenamiento energético.
Una situación que afecta a miles de viviendas
El caso de esta pareja que se ha prolongado durante años no es un hecho aislado y ha afecado a miles de viviendas en la zona. La moratoria ha paralizado la construcción de unas 2.000 casas y ha dado lugar a una de las mayores demandas medioambientales en Reino Unido, con miles de afectados.
La normativa busca frenar la contaminación de los ríos, vinculada principalmente a la actividad agrícola y a los vertidos, pero muchos de los propietarios consideran que las nuevas viviendas tienen un impacto mínimo.
Los afectados denuncian que la situación está teniendo consecuencias graves, como la paralización de proyectos, el aumento de los costes y la pérdida de valor de las propiedades.

