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Un anciano de 82 años deja su casa, ahorros y seguro de vida a su cuidadora y el heredero denuncia: la Justicia avala su derecho a la libertad de testamento

El Tribunal Supremo ha analizado la situación en la que se encontraba el jubilado, distanciado de su familia y atendido a diario por una empleada doméstica.

Un anciano coge la mano a su cuidadora
Un anciano de 82 años deja su casa, ahorros y seguro de vida a su cuidadora y el heredero denuncia: la Justicia avala su derecho a la libertad de testamento |Envato
Berta F. Quintanilla
Fecha de actualización:
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Un jubilado de 82 años que vivía separado de su familia, decidió ‘borrar’ a su hijo y a su nuera de su testamento y dejar su herencia, la casa, las cuentas bancarias con los ahorros y el seguro de vida a su cuidadora. La decisión la tomó tras conocer a esta mujer, con la que llevaba meses de convivencia y que le atendía a diario, cubriendo sus necesidades. Entonces, decidió cambiar el testamento y, con ello, los herederos.

El hombre, que se llamaba León según publica Le Figaro Immobilier, redactó dos testamentos en los que dejaba a su cuidadora buena parte de su patrimonio. El primero de ellos, manuscrito, legaba una parcela de tierra en la región de Auvernia Ródano, en los Alpes y en el segundo le dejaba en herencia su residencia principal, las cuentas bancarias y el beneficio de su seguro de vida. 

Su hijo, que era el heredero antes cambio de opinión del jubilado, denunciaron en reiteradas ocasiones, llegando a la Cour de Cassattion (el Tribunal Supremo francés). Pero la historia empezó mucho antes, en 2006. León empezaba a sufrir un deterioro cognitivo y físico que cada vez era más intenso.

Por eso, recurrió a ayuda externa y llamó a una asociación especializada que le envió a Marie. Ella le explicó que, en una cláusula de su contrato se especificaba que no podía recibir ningún regalo, dinero o gratificación del anciano.

Pero poco a poco entablaron una relación entre paciente y cuidadora, y esta se instaló en la casa del hombre. Meses más tarde, él decide escribir un testamento en favor de la mujer que luego formalizó ante notario, con testigos. Y este fue el problema, que en el nuevo dejaba su casa, cuentas bancarias y un seguro de vida a su empleada.

La cuidadora se convirtió en su único apoyo

El contexto en el que se desarrolló esta historia parte de la premisa de que León llevaba mucho tiempo distanciado de su hijo y su nuera. Debido a ello estaba viviendo solo y la presencia de la cuidadora a diario se convirtió en su principal apoyo. 

Algunos expertos consultados por el medio francés antes citado, explican que estos casos no son raros, y que cada vez son más los ancianos que cuentan con personal de cuidados que al final se convierten en personas de confianza con un vínculo más allá del profesional. 

Cuando murió el anciano en 2007, su hijo impugnó el testamento alegando que su padre no estaba en facultades mentales y que las disposiciones vulneraban el contrato de trabajo de la cuidadora. Además, varios informes médicos que aportó al proceso apuntaban a episodios de alucinaciones combinados con momentos de lucidez.

En un primer momento, la Justicia dio la razón al heredero

El Tribunal de apelaciones de Aix en La Provence, dio la razón a los herederos y en 2012 anuló el testamento ológrafo porque consideró que la prohibición contractual buscaba proteger a una persona vulnerable y también dejó sin efecto el documento que se había firmado ante notario. 

En este segundo caso, además, encontró indicios sospechosos porque el notario que firmó no era el habitual al que acudía León. Un año más tarde, el Supremo francés cambió la decisión de apelación recordando que la libertad de testamento es un derecho fundamental. Señaló también que una cláusula en un contrato no puede limitar la capacidad jurídica de una persona a recibir bienes por herencia.

Distingue entre incumplir un contrato laboral y la validez del testamento

La decisión de la Justicia ha tenido que moverse entre el incumplimiento de un contrato de trabajo y la validez del testamento. Lo primero podría tener consecuencias para la cuidadora pero no invalida el deseo del anciano, que quería dejarle sus pertenencias.

El litigio sigue abierto, y ahora toca de nuevo decidir si los testamentos se anulan o se mantienen ya que el caso fue devuelto por el heredero legítimo (el hijo) a las instancias inferiores.