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Rocío, 54 años, opositora: "Me despidieron y decidí volver a sentarme en un pupitre a estudiar. Es horroroso, no te dan las neuronas, es muy difícil"

El mercado privado expulsa a los mayores de 50 años, que ya arrastran el 34% del paro total en España. Frente al desempleo crónico y el edadismo, las oposiciones se convierten en el último salvavidas para lograr estabilidad.

Rocio, opositora
Rocio, opositora |La Sexta.
Fátima Pazó
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Perder el empleo pasados los 50 años se ha convertido en una de las situaciones más difíciles de gestionar en España. Lo que antes era una etapa de la vida laboral enfocada hacia una jubilación tranquila, hoy obliga a miles de personas a una reinvención forzosa. 

La hostilidad del mercado laboral privado, la falta de oportunidades y la discriminación por edad (edadismo) están empujando a la generación sénior a tomar una decisión drástica: volver a las aulas para opositar.

“Lo que estaba haciendo era sobrevivir”

Rocío, una opositora de 54 años, relata en primera persona el vuelco que dio su vida tras ser apartada de su profesión: "Estuve trabajando en la concertada, que se trabajan muchas horas. Entonces, yo quería tener tiempo de calidad para ejercer mi profesión en condiciones porque lo que estaba haciendo era sobrevivir. Era accionista en un colegio concertado, me despidieron y aproveché que me habían despedido para poder estudiar".

Para ella, el motivo de dar este paso está muy claro: "Lo que más me motiva de una oposición es la libertad y sobre todo una estabilidad; sobre todo cuando vienes de que te han echado y pegado una patada porque le caes mal a alguien, pues por supuesto". 

Sin embargo, el esfuerzo psicológico y mental es tremendo. "La experiencia de volver a sentarme en un pupitre a estudiar es horrorosa, no te dan las neuronas, la concentración es dificilísima, hay que volver a escribir, es muy difícil", confiesa con total sinceridad a La Sexta.

Una oficina que expulsa a los más veteranos

El caso de Rocío no es una excepción. Por primera vez en la historia de España, las personas mayores de 55 años se han convertido en el grupo mayoritario de desempleados, acumulando el 34% del paro total del país

Además, si ampliamos el foco a los mayores de 45 años, este colectivo sufre más de 4 de cada 10 despidos actuales y representa el 58% del paro general, según datos de la Encuesta de Población Activa (EPA).

El gran problema es el desempleo de larga duración. Cuando un profesional supera los 50 años y se queda sin trabajo, volver a entrar en una empresa se convierte en una cuesta arriba empinadísima: 6 de cada 10 parados de esta edad llevan más de un año buscando empleo sin éxito. 

Esto afecta con especial dureza a las mujeres, que sufren una doble discriminación (por edad y por género), sumando más de 437.000 desempleadas en todo el país. Esta situación provoca el llamado "efecto desánimo", que hace que miles de personas tiren la toalla, dejen de buscar empleo y pasen a depender del subsidio para mayores de 52 años hasta que les llegue la edad de jubilarse.

Opositores senior en las academias

Ante la incertidumbre del "hoy tienes trabajo, pero mañana igual no", las ofertas de empleo público se han convertido en el gran refugio. Los datos del Observatorio del Opositor confirman que las personas mayores de 50 años ya representan el 19% del total de estudiantes en las academias, una cifra que prácticamente se ha multiplicado por cuatro en comparación con el año 2019, cuando apenas suponían el 5%.

Para este perfil de estudiante, la prioridad cambia por completo. Tres de cada cuatro opositores sénior afirman que estarían dispuestos a cobrar menos dinero a cambio de la tranquilidad y la seguridad que ofrece una plaza fija en la Administración Pública. 

Aun así, el camino exige un doble sacrificio: el 62% de ellos tiene que compaginar los libros con un trabajo a jornada completa para mantener cargas familiares, como hijos que aún no se han independizado o padres mayores a su cargo.

“La gente confunde estudiar con memorizar”

A pesar de las dificultades de concentración que relata Rocío, los expertos aseguran que los años juegan a favor del opositor veterano. Gemma Díaz, asesora de la academia Supera Oposiciones, señala que "la gente confunde estudiar con memorizar". Explica que, a esta edad, la forma de aprender cambia: "No se estudia de una manera mecánica. La comprensión es mucho más fácil para aquella persona que ya tiene una experiencia de vida".

Los preparadores recomiendan a los alumnos de esta generación ser muy realistas con el tiempo diario que le pueden dedicar al estudio y apoyarse en su madurez. Al final, la mayor ventaja de los opositores mayores de 50 años es su enorme motivación: después de haber pasado por la inestabilidad y los sinsabores del mercado privado, tienen completamente claro qué es lo que quieren para su futuro y, sobre todo, qué es lo que no están dispuestos a volver a tolerar.