Dos ancianas de 79 y 82 años que estaban ingresadas en un hospital se dieron cuenta de que se estaban produciendo movimientos extraños en sus cuentas bancarias. Alguien, usando su tarjeta de crédito, estaba pagando en comercios y sacando dinero en efectivo. Una auxiliar de enfermería de 22 años, que estaba empleada en ese centro sanitario, ha sido detenida en Valence (Francia) como principal sospechosa de la investigación que está llevando a cabo la Brigada Financiera.
Sumando las cantidades que se habían sustraído, y según lo que publica Midilibre, faltaban más de 2.000 euros. Los hechos sucedieron este pasado mes de abril, entre los días 7 y 9, cuando se detectaron movimientos fraudulentos mientras estaban hospitalizadas. Tras denunciarlo, los investigadores comenzaron a realizar preguntas a los demás trabajadores y usuarios del hospital.
Entonces, llegaron a la conclusión de que la principal sospechosa era una joven de Montélimar, y cotejando los movimientos del banco resolvieron que ella había comprado ropa y salido a comer a varios establecimientos con una de las tarjetas, y luego sacó 2.000 euros en una oficina bancaria de una localidad cercana.
Reconoció los hechos y dijo que hizo una “tontería”
Durante el interrogatorio de la policía, la joven reconoció los hechos admitiendo que había “cometido una tontería”. Según la declaración, usó la tarjeta porque necesitaba hacer frente a gastos urgentes como pagos atrasados del alquiler y facturas de la luz que debía.
La mujer ha aceptado devolver el dinero a las víctimas y será procesada en el mes de junio mediante un procedimiento llamado composición penal. En Francia, de este modo se permite evitar un juicio ordinario a cambio de aceptar una sanción.
Además, el centro sanitario, ante la vulnerabilidad de las personas mayores, va a reforzar los mecanismos de control para evitar que sucedan casos como este.