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La psicología dice que las personas que se sienten bien con su jubilación no son las que odiaban su trabajo: sino los que entendieron la diferencia entre su yo trabajador y quiénes eran

Un estudio realizado por Springer Nature y publicado en Current Psychology revela aspectos hasta ahora desconocidos de quienes dejan de trabajar a partir de los 60 años.

Una jubilada con gafas sonriendo
La psicología dice que las personas que se sienten bien con su jubilación no son las que odiaban su trabajo: sino los que entendieron la diferencia entre su yo trabajador y quiénes eran |Envato
Berta F. Quintanilla
Fecha de actualización:
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La sociedad entiende que cuando un jubilado, a partir de los 60 o 65 años, es feliz durante su nueva etapa, es porque cuando estaba trabajando no lo era. Bien porque no cobraba un buen sueldo, tenía malos horarios o simplemente porque no le gustaba lo que hacía. Pero ahora un estudio realizado por un equipo de investigadores confirma que la psicología lo que dice es que las personas que están felices en la etapa de la jubilación no tienen por qué haber estado mal trabajando. 

Los especialistas Daniel Jones, Veronica M. Lamarche, Jonathan J. Rolison y Marie Juanich, publicaron en 2023 un libro llamado ‘Current Psychology’ donde exponen que a día de hoy la jubilación sigue estando mal entendida. Los que ahora disfrutan de su jubilación, son los que nunca dejaron que su trabajo les definiese, ni como empleados ni como personas. 

Entendieron que es fundamental algo que quienes están trabajando suelen dar por hecho pero que no es tan evidente. Y que en muchas ocasiones, cuando se descubre ya es tarde. 

Decir ‘yo soy’ en lugar de ‘yo trabajo de’

El punto de partida, según destacan los expertos, está perfectamente definido y es identificable en una de las actitudes sociales más simples. Cuando preguntan : "¿a qué te dedicas?”, la gente suele contestar “soy abogado” o “soy vendedor de fruta” en vez de decir “yo trabajo como vendedor de fruta” o “trabajo como abogado”. Se ha generalizado ‘ser’ el puesto de trabajo en vez de estar desempeñándolo.

Esto no es sólo un problema de lenguaje sino de que se tiene tan interiorizado el perfil profesional que a veces se confunde con la misma persona. Una mujer trabajadora explica a Clarín, un medio argentino, que trabajó durante más de 35 años vendiendo seguros y llegó a integrarlo tanto en su día a día que a veces se convirtió en su identidad. En el ‘yo soy’.

La jubilación es un proceso de transición de identidad

Los expertos han concluido que la psicología dice que, en el momento de alcanzar la edad de jubilación, lo que se produce es un proceso de transición. “Es un proceso psicosocial de transición de identidad y de búsqueda de significado con la creación de una nueva identidad, que se desencadena por todos los acontecimientos que tienen lugar cuando aparece la jubilación”. Aquí es donde tienen problemas quienes ‘han sido’ y no quienes ‘han trabajado de’.

Los trabajadores dedicados al 100% a su empleo son los que tienen más problemas

Las personas que han estado dedicadas de manera plena a sus trabajos son los que tienen más problemas a la hora de aceptar su jubilación. Otros que se lo tomaron de manera diferente, cuando dejan de trabajar comienzan la mejor etapa de su vida. 

Y es que los jubilados que ahora están aprendiendo de su nueva vida, son aquellos trabajadores que hacían otras cosas al margen de sus empleos. Salieron con amigos y estuvieron en eventos sociales, y para quienes ascender no era sólo cobrar más dinero en el sueldo.

La investigación destaca que la identidad social de los jubilados es más acentuada en aquellas personas que consiguieron separar el campo laboral del personal, comprendiendo que lo que desarrollaba durante su jornada era un rol perfectamente definido pero con cierta libertad.

“Debemos preparar la jubilación con honestidad y competencia”

El psiquiatra Ahron Friedberg explica que “la jubilación es una etapa importante en la vida, para la que debemos prepararnos con honestidad y competencia”. Como ejemplo, la situación de una persona que con 58 años tuvo un ‘susto’ con el corazón. En ese momento se preguntó qué se había perdido por culpa del trabajo. “Había estado tan ocupado que dejó de lado ser padre, marido, amigo o simplemente, yo”.

Ahora, ¿cómo se puede conseguir esta separación entre lo laboral y lo personal? No quiere decir que se dejen de hacer las funciones del día a día en las empresas o que se hagan mal, sino de aprender a valorar lo demás. Para eso, hay que pensar en qué era lo que más se hacía antes de empezar con el empleo. 

¿Le gustaba salir? ¿Quedarse en casa? ¿hacer deporte? Por eso, una de las conclusiones de los estudios psicológicos más relevantes sobre este tema señala que las personas que tienen aficiones, muestran una identidad más definida.

“Muchos jubilados son más felices trabajando”

Algunos jubilados siguen trabajando a pesar de haber alcanzado ya la edad de retiro. Estos, al final, muestran un bienestar emocional único y diferente de aquellos que han dejado de lado completamente sus empleos. ¿Por qué? Porque ellos lo hacen porque quieren y no por obligación. Trabajan para vivir, o para tener un entretenimiento y no al contrario.