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Cómo recuperar el blanco original de la ropa amarillenta sin lejía y por qué se ha puesto así con el paso de los lavados

El bicarbonato y el vinagre blanco devuelven el tono original a las prendas amarillas si se aplica un remojo previo de entre 30 minutos y dos horas. La lejía, mal usada, es justo lo que acelera el deterioro.

Camiseta blanca
La ropa blanca necesita de cuidados para mantenerla |Envato
Berta F. Quintanilla
Fecha de actualización:

Cuando se usa mucho una prenda blanca como camisas, camisetas o la ropa de uniforme de los niños, empieza a perder su color y parece amarillenta. Esto también se produce después de soportar muchos lavados. Se da por una suma de factores, y por más que se lava, el color amarillo no se va. 

Algunas de las razones por las que la ropa blanca cambia a amarilla son los restos de detergente, el sudor o la grasa corporal que se fijan sobre todo en el cuello y las axilas, restos de suavizante, mezclar las prendas blancas y de color, secar al sol directamente cuando quedan restos de detergente o guardarlas húmedas ya que aparece moho.

El método casero que funciona

Hay un truco que empleaban nuestras abuelas que es el de usar bicarbonato de sodio con vinagre blanco. Lo que hay que hacer es remojar la ropa antes de meterla en la lavadora. Lo primero, llenar un barreño con agua tibia, ni caliente ni fría, luego añadir media taza de bicarbonato y media de vinagre por cada cinco litros de agua.

Se sumerge la ropa blanca durante 30 minutos como mínimo y hasta 2 horas como máximo si el color es demasiado persistente. Luego se mete en la lavadora con detergente normal y se aclara dos veces para asegurarse de que no queda ningún residuo.

Camiseta blanca con zonas amarillentas
La ropa blanca puede acabar presentando zonas amarillentas con el tiempo | Imagen IA generada con Gemini

La razón es que el bicarbonato es a la vez desodorante y blanqueador. Mientras el vinagre disuelve los restos de detergente, suavizante y minerales del agua dural el bicarbonato aclara esas manchas amarillas. Se puede usar en sedas, lanas, algodón, lino y mezclas de tejido.

Otras opciones según el tipo de prenda

No todas las prendas se ponen amarillas por lo mismo, por lo que siempre es bueno tener a mano percarbonato sódico, pastillas blanqueadoras sin cloro y limón. 

El sol y el limón suelen ser los mejores aliados en el caso de las sábanas y toallas de algodón fuerte y para usarlo hay que frotar sobre las manchas y dejarlo al sol en una tarde. No se recomienda cuando las prendas son de color. En el caso del percarborato, se usa en las manchas de color amarillo oscuro, se disuelve una cucharada en agua caliente, luego se sumerge la prenda media hora y se lava con normalidad. 

Se traya del blanqueador con oxígeno activo que llevan muchos productos comerciales y es más respetuoso que la lejía.  

Lo que conviene evitar para no empeorar

Para evitar que el amarillo se quede en la ropa hay algunas cosas que no se deben hacer nunca, por ejemplo abusar de la lejía en cada lavado.

Para mantenerla limpia también conviene evitar ciertos productos y seguir los consejos | Getty

La lejía blanquea al principio, sí pero luego deteriora las fibras. Tampoco se deben mezclar productos sin comprobar la compatibilidad, especialmente la lejía con el vinagre o amoniaco. Además, se liberan gases tóxicos. 

Cuando se lava, es tan importante saber cómo lavar que cómo llevar a cabo el aclarado. Podrían quedar restos de detergente que es una de las causas por las que la ropa amarillea. Y guardar la ropa con humedad es muy perjudicial porque podría aparecer moho.

Una rutina sencilla para mantener el blanco

Para que la ropa no vuelva a amarillear, conviene lavar las prendas blancas en una colada aparte una vez por semana, con la temperatura adecuada según etiqueta y sin sobrecargar el tambor. Y, si el agua de la zona es dura (con mucha cal), usar un descalcificador de lavadora como vinagre o producto comercial de vez en cuando para evitar incrustaciones que apagan el tejido.

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