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Las pensiones de los futuros jubilados cubrirán mucho menos salario: pasarán de suponer casi el 70% a apenas el 60% en 2050

El último informe de la AIReF advierte de que, a partir de 2031, las pensiones se quedarán rezagadas frente a los sueldos al crecer a un ritmo menor por revalorizarse únicamente con el IPC.

Dos personas mayores paseando con su perro, en un parque
Dos personas mayores paseando con su perro, en un parque |Europa Press
Esperanza Murcia
Fecha de actualización:

A pesar de que el gasto bruto público en pensiones se disparará en los próximos años impulsado por el envejecimiento de la población, los futuros jubilados se enfrentarán a una pérdida significativa de peso relativo frente a los trabajadores en activo. Así lo revela el último Estudio de Evaluación de la Regla de Gasto de Pensiones publicado por la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), que alerta de una caída significativa en la denominada “tasa de generosidad” del sistema.

Este indicador, que mide la relación entre la pensión media y el salario medio de los trabajadores, refleja la suficiencia que tienen las prestaciones públicas para reemplazar las rentas laborales una vez finalizada la vida activa.

Según las estimaciones de la AIReF (que se recoge en el citado estudio), la tasa de generosidad del sistema contributivo, que incluye a las pensiones de la Seguridad Social y de las clases pasivas del Estado, se desplomará más de ocho puntos, pasando del 68,4% al 60,2 % entre 2025 y 2050.

Tasa de generosidad
Gráfico con la tasa de generosidad estimada | Foto: Estudio de la AIReF

Los salarios crecerán más rápido que las pensiones

Esta paulatina pérdida de capacidad de reemplazo no significa que las pensiones vayan a bajar en términos nominales, sino que se irán quedando rezagadas en comparación con la evolución de los sueldos.

La AIReF explica que este desajuste comenzará a hacerse especialmente notorio a partir del año 2031. La razón principal obedece a los distintos mecanismos de revalorización: mientras que se asume que los salarios evolucionarán al alza impulsados por las mejoras en la productividad y el deflactor del PIB, las pensiones están limitadas normativamente a revalorizarse únicamente con el Índice de Precios al Consumo (IPC) del año anterior.

“La disminución de la tasa de generosidad a partir de 2031 obedece a que los salarios, que se asume que evolucionan con la productividad y el deflactor del PIB, aumentan a mayor ritmo que las pensiones, que se revalorizan con el IPC del año anterior de acuerdo con la regulación”, expone el estudio.

Como consecuencia, los sueldos de los trabajadores en activo aumentarán a un ritmo mayor que las pensiones, ensanchando la brecha entre ambos.

La paradoja del sistema: menor generosidad individual, mayor coste global

Los datos de la AIReF dibujan un escenario complejo para las próximas décadas. Se da la paradoja de que, aunque la pensión media sea menos “generosa” en comparación con el salario medio, el coste global del sistema supondrá un esfuerzo histórico para las arcas públicas.

El crecimiento continuado del número de pensiones derivado de la jubilación de la generación del ‘baby boom’ y el aumento generalizado de la esperanza de vida provocarán que el gasto bruto público en pensiones pase del 13,0% del PIB estimado para 2025 a un 16,4% en 2050.

Una presión demográfica que, según el informe, llevará al sistema a depender cada vez más de transferencias millonarias por parte del Estado para cuadrar sus cuentas en los próximos años.