En muchas ocasiones el reparto de la herencia termina convirtiéndose en un conflicto entre familiares, sobre todo cuando alguno de los herederos ya ha recibido en vida donaciones del fallecido o cuando se considera que el reparto no ha sido justo. En estos casos el heredero puede recurrir a impugnar el testamento, pero esto también puede llegar a tener consecuencias, como en el caso de esta familia francesa en la que los padres incluyeron una cláusula en el testamento que ha hecho que el hijo que no estaba de acuerdo con cómo habían decidido repartir los bienes pierda parte de la herencia.
Según la información publicada por el medio francés Figaro Inmobilier, los padres tenían tres hijos, y cuando aún estaban en vida donaron a su hijo mayor dinero en varias ocasiones, en total unos 102.324 euros.
Pensando que podía haber un desequilibrio entre sus hijos, intentaron poner en orden el reparto de sus bienes en vida mediante una donación-partición, una figura que permite distribuir el patrimonio entre los herederos antes del fallecimiento y dejar fijado el valor de los bienes para evitar futuras disputas. Sin embargo, fue este mismo hijo el que se negó a aceptar esa solución.
Los padres decidieron que el heredero que no respetara el reparto perdería parte de la herencia
Ante la negativa de su hijo mayor, los padres decidieron hacer donaciones simples a los otros dos hijos, recibiendo uno una villa y otro un chalet. Además, para evitar que el reparto de la herencia provocase conflictos entre sus hijos en el futuro, incluyeron en sus testamentos una cláusula que indicaba que cualquier heredero que impugnara lo que había decidido perdería su derecho a la parte de la herencia que podían repartir libremente.
Tras la muerte de la madre en 2018 y del padre en 2019, el hijo mayor decidió demandar a sus hermanos y pedir la nulidad de los testamentos, porque consideraba que se habían infravalorado las casas que habían recibido sus hermanos y que sus padres habían incluido esa cláusula con el único objetivo de perjudicarle y favorecer al resto de herederos.
La justicia confirmó que la cláusula era válida porque mantenía la parte mínima de la herencia a la que tenía derecho por ley (el equivalente a la legítima en España) y solo perdió parte de los bienes que los padres podían distribuir libremente.