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Condenan a un hombre a 2 años y 6 meses de prisión por sacar más de 6.000 euros de las cuentas de su pareja mientras estaba sedada en el hospital antes de morir

Aunque aseguraba que su pareja le había dado permiso para usar el dinero, la justicia considera que no había prueba de dicho consentimiento y que aprovechó su delicada situación para lucrarse.

Una mujer hospitalizada
Una mujer hospitalizada |Envato
Lucía Rodríguez Ayala
Fecha de actualización:

La Audiencia Provincial de Madrid ha confirmado la condena a un hombre que sacó más de 6.000 euros de las cuentas bancarias de su pareja mientras estaba ingresada en el hospital, sedada y en estado de semiinconsciencia, pocos días antes de fallecer. La Justicia considera que el acusado utilizó sus tarjetas y su número PIN sin tener consentimiento, aprovechando la grave situación médica en la que se encontraba.

Según se detalla en la sentencia de 27 de abril de 2026, la mujer estuvo ingresada en el Hospital durante las Navidades (del 30 de diciembre de 2022 y el 6 de enero de 2023), y falleció el mismo día de Reyes. Durante ese tiempo su pareja realizó hasta 15 retiradas de efectivo de dos cuentas bancarias de las que ella era la única titular.

El Juzgado de lo Penal condenó al hombre a 2 años y 6 meses de prisión por un delito de estafa y le obligó a indemnizar los herederos de la fallecida, pero recurrió ante la Audiencia Provincial aseguranto que tenía permiso de su pareja para usar ese dinero. 

Aseguraba que uso el dinero para cumplir las últimas voluntades de su pareja 

En el recurso que presentó, el hombre defendía que no se había demostrado que sacara el dinero sin autorización y que realmente únicamente se había limitado a cumplir las últimas voluntades de su pareja. Según su versión, ella quería que utilizara ese dinero para distintos pagos y gastos antes de fallecer.

Sin embargo, la Audiencia Provincial de Madrid rechaza este argumento confirmando la condena establecida por el juzgado al considera que la mujer se encontraba en una situación médica de extrema gravedad, sedada y en estado de semiinconsciencia, por lo que no podía entenderse que existiera un consentimiento válido.

Por otro lado, las explicaciones que el hombre dio sobre el uso del dinero no fueron acreditadas y es que aunque aseguraba que se había usado para pagar gastos de la casa, notaria, su propio divorcio o el entierro de la fallecida, esos gastos realmente los pagaron otras terceras personas o no se abonaron. 

Se entiendió por tanto que había un “ánimo de lucro” por parte del hombre, que usó ese dinero para aumentar su patrimonio de forma ilícita causando daños a los herederos de la mujer.

Pese a ello la sentencia (SAP M 5324/2026) no fue firme y contra ella cabía interponer recurso de casación ante el Tribunal Supremo.