El tabaquismo siempre ha sido una carga para los sistemas públicos de salud en diferentes países debido a que está relacionado con los problemas de cáncer de pulmón, las dolencias respiratorias y los accidentes cerebrovasculares. A este problema evidente para la salud, se suma el coste derivado de los ingresos hospitalarios y de la atención que necesitan los pacientes. Un estudio que ha dirigido el profesor de Economía de la Salud, Francesco Moscone sostiene que la transición de fumadores adultos hacia productos considerados de riesgo reducido podría generar un ahorro de 722 millones de euros anuales en Italia.
Moscone, que es profesor en Brunel University London y en la Universidad Ca’ Foscari de Venecia, ha analizado las diferencias que existen entre varias regiones en lo que tiene que ver con la mortalidad “evitable” y con las altas hospitalarias así como su relación con algunos factores de riesgo. Entre estos se encuentran el consumo excesivo de alcohol y una falta de actividad física.
Para realizar este estudio, se han tomado datos procedentes de fuentes oficiales como por ejemplo el Instituto Nacional de Estadística Italiano (ISTAT) y Eurostat. los autores han aplicado diferentes herramientas consideradas de regresión para estudiar cómo estos comportamientos afectan (directa e indirectamente) a la mortalidad y al uso de los recursos sanitarios.
Si bajase un 1% el número de fumadores se ahorraría 331 millones
Los resultados muestran una relación clara entre la mayor prevalencia del tabaquismo y el aumento de las altas hospitalarias así como de la llamada mortalidad evitable. Como se detalla en este informe, una reducción del 1% en el total de fumadores supondría de media 12,76 altas hospitalarias menos por cada 10.000 habitantes.
Cuando estos datos se trasladan a la totalidad de las regiones en Italia, y si se comparan con los datos de 2020, esta bajada habría supuesto un ahorro aproximado de 331 millones de euros. Este trabajo de investigación ha trabajado en un escenario en el que el 50% de las personas fumadoras sustituye los cigarrillos convencionales por productos sin combustión como el tabaco calentado y los cigarrillos electrónicos.
El Servicio Nacional de Salud en Italia ha concluido que si esta tendencia se consolidase, se podrían ahorrar hasta 722 millones de euros al año en enfermedades vinculadas con el tabaquismo.
Por regiones, la de Lombardía sería la más beneficiada con un ahorro sanitario de 140 millones de euros. Los expertos no se quedan en el tabaco, sino que exploran otros escenarios como el que supondría reducir en una unidad por cada 1.000 habitantes el número de personas con consumo elevado de vino, en este caso se ahorrarían 60 millones de euros,
Por otro lado, cuando se analiza el porcentaje de personas que no hacen deporte, una bajada del 1% se traduce en un ahorro cercano a los 223 millones de euros. Si se suma la reducción del tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol y el sedentarismo, se podría liberar más de 1.000 millones de euros.
Abierto el debate con la regulación española
Las conclusiones a las que ha llegado Moscone y su equipo llegan hasta España de modo que se plantean cómo deben regularse los diferentes productos relacionados con el tabaco y con la nicotina. El documento señala que las políticas en materia de Sanidad deberán tener en cuenta el perfil de cada producto, especialmente cuando están pensados para fumadores adultos que de otro modo, seguirían consumiendo cigarrillos.
El autor del informe propone que es necesario que se facilite el tránsito a otras alternativas sin combustión con el propósito de reducir hospitalizaciones y aliviar la presión asistencial. Los recursos liberados podrían destinarse después a cubrir necesidades relacionadas con la Sanidad.
El investigador ya se había estrenado con un informe similar para Reino Unido. En este caso se calculó que si el 50% de los fumadores cambiase a productos de riesgo reducido, los ingresos hospitalarios vinculados al tabaquismo podrían bajar un 13%. Esto supone que se ahorrarían 518 millones de libras (unos 606,53 millones de euros) y quedarían libres 30.000 camas en los hospitales.

