El debate sobre el tabaquismo en España sigue de actualidad, en primer lugar por la dimensión y el gasto sanitario, aunque ahora también entra en juego la economía. Porque el coste que el consumo de cigarrillos supone para las cuentas del Estado hace que se plantee, una vez más, el uso de productos alternativos como el tabaco calentado o el váper para reducir el impacto presupuestario.
Según los datos de la Agencia Tributaria (AEAT), los ingresos derivados de impuestos especiales e IVA sobre los productos del tabaco llegaron en 2024 a un récord de 8.965 millones de euros, frente a los 8.508 millones registrados un año antes. En una cajetilla media que cuesta 6 euros, alrededor del 80% corresponde a impuestos.
Pese a este retorno fiscal, el impacto del tabaquismo sobre el sistema sanitario sigue siendo importante. Muchos estudios han asociado el coste que está vinculado a diagnósticos de enfermedades vinculadas al consumo de cigarrillos (cáncer, patologías cardiovasculares o respiratorias) en miles de euros al año. Además de todo lo que tiene que ver con el descenso de productividad y las bajas laborales.
Un estudio explica qué pasa cuando se cambia el cigarrillo por alternativas
Un estudio presentado por Foment de Treball y elaborado por el Colegio de Economistas de Cataluña plantea un nuevo escenario de ahorro potencial cuando parte de los fumadores sustituyera el cigarrillo de siempre por productos alternativos como las bolsas de nicotina, el tabaco calentado o los vapeadores.
El informe estima que el impacto económico podría ser muy favorable para España oscilando entre los 21.400 y los 31.000 millones de euros, esto es, el 2,3% del PIB en caso de que esta sustitución sea bastante amplia.
Planteando otra hipótesis, la de que la mitad de los fumadores decidiera realizar ese cambio, el estudio muestra una mejora del bienestar económico de entre los 10.700 y los 15.500 millones de euros.
Este planteamiento asume que abandonar la nicotina sigue siendo la opción más saludable pero hay otros productos en el mercado con impacto sanitario podría ser menor al del cigarrillo de combustión.
Ejemplos reales en países europeos
En Italia, un estudio publicado en ScienceDirect estimó que si el 50% de los fumadores sustituyera los cigarrillos por productos de riesgo reducido, el sistema sanitario italiano podría ahorrar alrededor de 722 millones de euros en gastos asociados al tabaquismo.
En Reino Unido, investigadores de la Universidad de Brunel calcularon que una transición similar hacia el vapeo permitiría al NHS, el sistema público de salud británico, reducir costes en más de 500 millones de libras anuales.
La referencia más recurrente en el debate europeo es Suecia. Según el informe de la OCDE sobre cáncer en Europa publicado en 2025, el país escandinavo presenta la menor incidencia de cáncer de pulmón masculino entre los Estados miembros de la UE, además de Noruega e Islandia. También figura entre los países con menor crecimiento previsto del gasto sanitario oncológico per cápita hasta 2050.
La OCDE atribuye buena parte de esas diferencias a las menores tasas históricas de tabaquismo. En Suecia, menos del 4% de la población fuma cigarrillos de forma habitual, aunque el consumo de nicotina se mantiene próximo a la media europea mediante productos alternativos como el snus o las bolsas de nicotina.
La OMS avisa de que no hay nivel seguro de consumo
Aunque la OMS alerta de un probable riesgo de que estas alternativas puedan actuar como puerta de entrada al consumo de nicotina, lo cierto es que en el caso de las bolsas de nicotina en Suecia el paso de décadas ha confirmado su efectividad para la cesación tabáquica y las graves enfermedades asociadas a este hábito. Las alternativas como tabaco calentado, vapers o bolsas de nicotina, sin ser inocuas, y con los estudios en la mano, son productos menos nocivos que además de ser menos perjudiciales para la salud, pueden ayudar en el gasto sanitario de los países menos prohibicionistas.

