Lindsey Reeves ha lanzado un llamamiento desesperado a organizaciones, comunidades de vecinos o propietarios. Tiene cuatro hijos de entre 2 y 14 años y ahora deberá abandonar la casa en la que vive desde hace más de cuatro años tras recibir una notificación de desahucio. La noticia podría pasar como una más de la actual crisis de la vivienda a nivel global si no fuera porque, como ha explicado en la cadena BBC, la carta ha llegado dos días antes de que prohíban estos desalojos forzosos.
El piso de alquiler en el que vivía con su marido y sus pequeños estaba en la ciudad de Ripon, en North Yorkshire (Reino Unido). “Tenemos que abandonarlo en pocas semanas, como nos han dicho. Nos hemos quedado completamente hundidos… hemos pagado el alquiler todos los meses, hemos cuidado mucho la vivienda e incluso la hemos mejorado”, ha explicado.
En la carta, se apela a la conocida como Section 21, que es una fórmula legal que permitía a los propietarios recuperar una vivienda sin tener que justificar el motivo. Desde el 1 de mayo, esta práctica ha quedado prohibida por la nueva Ley de Derechos de los Inquilinos pero los avisos que se han mandado antes de esa fecha son válidos.
“Nosotros no hemos hecho nada malo”
La vivienda es de Holy Trinity Properties Trust, una entidad cuyos beneficios se destinan a la financiación de la actividad religiosa en una iglesia de la ciudad. “No entiendo por qué nos piden que nos vayamos, siempre hemos cumplido con nuestras obligaciones”.
“Que te entreguen una notificación de desahucio sin causa cuando no tenemos culpa de nada, es horrible para cualquier persona”. La familia había pedido en varias ocasiones que se realizaran pequeñas obras, como el arreglo de ventanas y filtraciones en el cuarto de los niños.
La casa era de la época victoriana y ya había protagonizado una polémica anterior en el mes de mayo de 2025 cuando el Defensor de la Propiedad dio la razón a la familia. Un problema con la agencia inmobiliaria que gestionaba el alquiler fue el detonante en aquella ocasión.
“Encontrar un piso de alquiler con cuatro hijos es imposible”
La familia ahora está buscando vivienda, pero aseguran que el mercado del alquiler “está bloqueado” por la alta demanda y el encarecimiento de los precios. “No hay nada disponible, pagar hoy día es imposible… es más de un sueldo. Esto es una búsqueda angustiosa y vamos contra el calendario”.
Han solicitado alojamiento en un albergue para personas sin hogar. “No sé qué vamos a hacer, ni dónde vamos a ir”.
La situación no afecta sólo a esta familia. Según datos recopilados por la inmobiliaria Savills, el número de propiedades en venta en Yorkshire y Humber aumentó un 5,1% entre 2024 y 2026, coincidiendo con la salida de propietarios privados del mercado del alquiler ante los cambios legales. En ese mismo periodo, la oferta de viviendas disponibles para alquilar cayó un 14,3%.
A todo esto hay que sumar que los niños están en “edad de escolarización y ese es un derecho que tenemos que mantener”.
No encuentran alquileres disponibles a precios reducidos
Ann MacAlevey, propietaria de Intercity Accommodation Agency, una agencia de alquiler con sede en Leeds desde hace 40 años, asegura a la BBC que cada vez es más difícil encontrar vivienda para los inquilinos.
“No hemos tenido nada disponible desde septiembre del año pasado y nos acercamos a nuestra época más fuerte del año, pero no hay absolutamente nada para alquilar”, señala. “Simplemente no hay propiedades”.
La nueva legislación obliga ahora a los propietarios que quieran recuperar una vivienda a justificar el motivo, como impagos, comportamiento antisocial, venta del inmueble o necesidad de ocuparlo ellos mismos. Pero esta familia recibió la notificación antes de que esto se ponga en marcha.
Tienen que abandonar la casa antes de julio
Mientras las instituciones se ‘pasan la pelota’ unas a otras, Lindsey Reeves y su familia deben abandonar la casa antes del 1 de julio, momento en que deberán tener ya otro hogar.
La madre insiste en que lo que más le duele es la sensación de injusticia. Han vivido cuatro años en el mismo piso, han pagado el alquiler y han cuidado la vivienda. Aun así, recibieron un aviso que no necesitaba justificar ningún motivo y que llegó justo antes de que la ley cambiara.
“Nosotros no tenemos culpa de nada”, repite. Y, mientras busca una alternativa para sus cuatro hijos, resume su situación con una frase que refleja el miedo de muchas familias ante la falta de vivienda asequible: “No sé dónde vamos a ir”.