En estos tiempos donde el mercado laboral exige servicios disponibles las 24 horas del día, trabajar por la noche, aunque pueda parecer una opción atractiva por el plus económico, termina pasando una factura muy alta a la salud física y mental.
Alrededor de 2,3 millones de personas trabajan en el turno de noche en España. De ellas, cerca de un millón lo hace durante más de la mitad de sus días laborables, según los datos oficiales de la Encuesta de Población Activa (EPA) del Instituto Nacional de Estadística (INE). El Estatuto de los Trabajadores establece que este horario comprende entre las 22:00 y las 06:00 horas, y considera trabajador nocturno a quien realice al menos tres horas dentro de esa franja.
Un dato importante, pero que pasa inadvertido para muchos al principio, es que los efectos negativos no se ven de inmediato. Según advierte la empresa de prevención de riesgos laborales Euca, una persona que trabaje de noche sufrirá un envejecimiento prematuro de cinco años por cada 15 años trabajados en ese horario.
El problema es que es muy probable que estas consecuencias no se manifiesten hasta pasados 5 o 10 años dentro del turno nocturno. A grandes rasgos, el ser humano rinde más entre las ocho de la mañana y las seis de la tarde; después de ocho horas de labor, aumentan las probabilidades de cometer errores y tener accidentes.
El desajuste de las hormonas y la alimentación
La explicación de este fenómeno se encuentra en el reloj interno de nuestro cuerpo. Por la noche, el organismo cansado segrega melatonina para ayudarnos a dormir, mientras que durante el día las glándulas producen cortisol para mantenernos despiertos y activos.
Al trabajar de noche, este ciclo se vuelve del revés: el cuerpo produce hormonas para relajarse justo cuando hay que trabajar, y genera hormonas para activarse durante el día, cuando el empleado intenta dormir. Aunque algunas personas se adaptan con el tiempo, el cuerpo jamás lo hace del mismo modo.
Además, este turno perjudica gravemente la alimentación. Los trabajadores nocturnos suelen ingerir comidas frías, rápidas y poco nutritivas, ya que al despertar a mediodía no tienen apetito para un plato caliente o no pueden prepararlo en su turno.
Desde el Instituto Nacional de Salud de EE.UU. señalan que esto altera el metabolismo y daña la capacidad de procesar el azúcar en sangre. Por ello, enfermedades graves como la diabetes, la obesidad, los problemas del corazón, la hipertensión y el colesterol alto aparecen con mucha más frecuencia en este colectivo.
Cómo llevarlo lo mejor posible
Para los profesionales que tienen que ejercer obligatoriamente de noche, como sanitarios, policías o bomberos, los expertos de Euca recomiendan seguir una serie de pautas para reducir el impacto en la salud:
- Cuidar las comidas: Procurar ingerir alimentos calientes varias veces al día y evitar los platos precocinados o fríos.
- Controlar los estimulantes: Se puede tomar café o té, pero solo hasta la mitad de la noche para que luego no impida dormir.
- Preparar la habitación: Asegurar un descanso de entre seis y ocho horas en un cuarto fresco, totalmente oscuro y sin ruidos del exterior.
- Hacer deporte y vida social: Practicar ejercicio moderado antes de ir a trabajar para subir la energía y cuidar las relaciones familiares para que la salud mental no se resienta.